23 de diciembre de 2023

¿Qué es un CHATBOT?

    Cada día las nuevas tecnologías utilizan de forma más clara y decidida a la Inteligencia Artificial (IA). Y no a todo el mundo le hace esto mucha gracia, incluso hay a quien le asusta, pero casi a todos nos preocupa. Es como si un extraño duende, nuevo y desconocido, y de cuyas intenciones desconfiamos, se estuviera infiltrando en nuestras vidas. 

     Sin embargo, algunos estamos más bien entusiasmados por las nuevas diabluras de ese geniecillo al que llamamos IA. Y nos ocupa más que nos preocupa porque, el muy puñetero, cambia tan deprisa que a uno le falta tiempo para intentar comprender sus nuevos poderes. 
    
     ¿Qué harías tú si en una charla con un amigo te dice… “¡No hombre, pero si la Iglesia ya admitió que el infierno en realidad no existe!”? Y tú te quedas con cara de perplejo irresoluto pensando, “anda leche y yo que, por si acaso, me quería confesar por haber votado al PP en las elecciones andaluzas…” 

     Esa noche no duermes por si el demonio se ha escondido bajo tu cama en forma de gaviota. Y al día siguiente te vas derecho a una biblioteca para esclarecer el atolladero moral-conceptual. 

     Si estuviéramos en tiempos de mi juventud te irías a la mayor biblioteca del pueblo le preguntarías a la bibliotecaria: “Señora quiero algún libro que hable sobre lo que la Iglesia piensa del infierno” La señora, doña Virtudes, te miraría de arriba abajo sospechando si no serías un cura de incógnito del Santo Oficio y sin mediar palabra te señalaría el archivador. El archivador era un mueble de aspecto vetusto y sombrío con cientos de cajoncitos. Pero lo peor es que cada cajoncito contenía miles de fichas. Tú abrías el cajoncito que decía “i” y empezabas a leer fichas: “Ivanhoe”, “Inés del alma mía”, “Ifigenia”, “El Infierno de los enamorados”, “El infierno de Dante”, “10 libros desde el infierno”, “Infierno, Purgatorio y Paraíso” … por aquí, por aquí vamos bien. Y con un poco de suerte en menos de una semana, y sin poder librarte nunca de la mirada inquisidora de doña Virtudes, llegarías a la conclusión de que eso no está escrito en ningún libro. 

     Pero sobre los años 90 aparecieron los BUSCADORES, ¡oh maravilla! Entrabas en Google y te encontrabas con un espacio que te invitaba: “Buscar en Internet…” Entonces le escribías tu duda existencial y en un santiamén te contestaba: “En 0,32 segundos, 12.100 resultados”. Y… efectivamente allí estaban los 12.100 artículos, revistas, blog y periódicos que hablan del tema. En 6.000 de ellos se dice que sí, que en efecto el Papa Francisco así lo dijo, y en los otros 6.100 se dice que no. Que es mentira. Ahora tú, en tan solo uno o dos días de frenética lectura puedes llegar a una conclusión. Habíamos simplificado las cosas, sin duda. 

     Y es que un BUSCADOR o MOTOR DE BÚSQUEDA es una herramienta que te permite buscar y recuperar la información más relevante basada en las palabras clave de tu pregunta. Una auténtica maravilla que te ahorra miles de horas de trabajo y que, si tienes clara la fiabilidad y el sesgo ideológico de las distintas fuentes, puedes alcanzar una conclusión válida. Válida para ti, en función de tu ideología. 

     Pero antes de ayer aparecieron los CHATBOTS. Entras, por ejemplo, en Microsoft y te encuentras en el ángulo superior derecho de tu pantalla un extraño símbolo azul. Picas en él y cambia la zona derecha de la pantalla apareciendo el simbolito más grande y el nombre: “COPILOT” (hace dos días se llamaba BING) y te saluda: “Hola! Puedo hacer aún más que Microsoft Edge (el buscador), pregúntame cualquier cosa…” Y yo, erre que erre, le hice la misma preguntita. En unos cuantos segundos comienza a aparecer en la pantalla un texto, letra por letra, como si alguna persona estuviera contestándote, pulsando su teclado. Y he aquí la respuesta que me dio: 

«Sí, hubo una controversia en torno a este tema. Según un artículo publicado por el diario italiano "La Repubblica", el 29 de marzo de 2018, se afirmó que el Papa Francisco creía que el castigo eterno no es real y que “no existe un infierno en el que sufren las almas de los pecadores para toda la eternidad.” 

 Sin embargo, el Vaticano desmintió rápidamente esta información, aclarando que el encuentro entre el Papa Francisco y el periodista fue una reunión privada y no una entrevista. Aseguraron que las palabras citadas en el artículo eran una reconstrucción del periodista y no una transcripción fiel de las palabras de Papa. 

En numerosas ocasiones, el Papa Francisco ha afirmado la existencia del infierno en sus discursos, homilías y otros mensajes pastorales. Por lo tanto, la doctrina oficial de la Iglesia Católica sobre la existencia del infierno no ha cambiado.» 

     He copipegado solo algunos párrafos que me han parecido los esenciales, porque la respuesta era bastante más amplia y detallada. Además, he suprimido los numerosos enlaces que remitían a los documentos originales consultados. Mi intención es solo mostrar la eficiencia increíble de un chatbot, el ahorro tremendo de tiempo en la búsqueda de repuestas y el lenguaje claro, preciso y amable del ingenio. 

     Si preguntas a un chatbot, ¿Qué es un chatbot?, te contesta así: 

«Chatbot: Es un programa informático que utiliza la inteligencia artificial (IA) para simular conversaciones humanas a través de mensajes de texto. Los chatbots pueden entender y responder automáticamente a las preguntas de los usuarios, simulando una conversación humana. Su objetivo principal es mejorar la experiencia del usuario permitiendo una comunicación rápida, efectiva e inmediata.» 

     Si prefieres otra definición en román paladino yo te diría que ahora para encontrar la respuesta a una pregunta vas a una “biblioteca virtual” que es tu ordenador o tu móvil, le haces la pregunta a la bibliotecaria (el chatbot) y ella no te indica los libros o artículos a consultar, sino que, como se los ha leído todos y los tiene en su memoria, te contesta correctamente, como lo haría un profesor ante la pregunta de un alumno en clase. 

     Claro está que un chatbot, como un profesor, también puede equivocar la respuesta. A mí, como buen científico, me gusta la experimentación así que le he hecho a mi Chatbot algunas preguntas complicadas cuya respuesta conozco perfectamente y… en efecto, en una ocasión, solo en una, se equivocó. Se lo hice saber, me pidió educadísimamente perdón, se puso a informarse de nuevo buscando nuevas fuentes y finalmente me dio la respuesta correcta. 

     Esto nos enseña que los chatbots no son infalibles y es bueno consultar las fuentes que ha utilizado (y que nos ofrece siempre) para confirmar la respuesta. 

     Y otro dato importante: el Chatbot, como los ya antiguos buscadores, solo tienen disponible lo que hay publicado en Internet (y no siempre todo). La información que figura en los libros o informes que no se han transcrito a Internet, no existe para ellos. No olvidemos pues que hay cientos de miles, acaso millones, de libros en las bibliotecas del mundo de los que Internet no tiene constancia. 

     Otro aspecto que me gustaría comentar es sobre si los CHATBOT son realmente inteligentes o no. Sobre esto hay también una gran controversia, y ya hablé de ello en mi artículo anterior. Si nos atenemos al clásico Test de Turing (1), sí que lo son, especialmente el CHAT-GPT, según tengo entendido (yo no los he probado todos). Pero este test se remonta a los años 50 del siglo pasado, hoy los informáticos, ayudados por los lingüistas, han logrado hacer programas que te contestan siguiendo las reglas gramaticales del lenguaje como lo hacemos nosotros y esto hace que parezcan inteligentes. 

     Yo quisiera seguir sospechando que los ordenadores solo usan prestada la inteligencia de sus programadores, pero ya no estoy tan seguro. ¿Qué ha cambiado con la aparición de la IA? Los expertos en ella dicen que: “la inteligencia artificial (IA) es una disciplina y un conjunto de capacidades cognoscitivas e intelectuales expresadas por sistemas informáticos o combinaciones de algoritmos cuyo propósito es la creación de máquinas que imiten la inteligencia humana para realizar tareas, y que puedan mejorar conforme recopilan información”. Pero esta es una respuesta un tanto "política", digamos que para no asustar. Traduciendo al castellano; no solo hay otra tecnología que ya no se basa en un microprocesador con capacidades mejoradas, sino en redes de centenares de microprocesadores interconectados que imitan la estructura del cerebro. Redes que, además, se nutren de centenares, de programas anteriores que se combinan para trabajar conjuntamente. Si recordamos que cada programa es la expresión de la inteligencia de un grupo de programadores, la combinación de todos implica que la máquina está utilizando “prestada” la inteligencia de miles, de programadores que trabajaron durante 55 años (2).

     Si con esta ciencia y esta tecnología acumulativas no logramos una máquina que parezca “humana” en ciertos sentidos, es que estamos durmiendo la siesta. 

     ¿Pero qué es la inteligencia humana? La inteligencia se define como una cualidad mental que consiste en la capacidad para aprender de la experiencia, resolver problemas y utilizar el conocimiento para adaptarse a las situaciones nuevas. Es la aptitud de las personas para desarrollar pensamiento abstracto y razonar, comprender ideas complejas, resolver problemas y superar obstáculos, aprender de la experiencia y adaptarse al ambiente. 

     La IA está acercándose a algunas de estas cualidades, como aprender de la experiencia y resolver algunos, muchos, tipos de problemas, comprender lo escrito y hablar casi como las personas. Por esto asusta y preocupa. Pero le queda un largo camino, más bien larguísimo, para que realmente pueda preocuparnos. 

     No obstante, yo sospecho que con las redes de microprocesadores imitando el orden de un cerebro se está logrando acercarse cada día más a eso que llamamos “propiedades emergentes”. Son propiedades de una comunidad que no se aprecian en los individuos que la forman y que se hacen evidentes únicamente cuando coexisten grandes poblaciones en un espacio dado. Y cuando hablamos de “poblaciones” podemos referirnos a personas, monos, hormigas, abejas, Pero también a microprocesadores, incluso a las moléculas. 

    Como químico os puedo explicar que, como ya sabéis, cuando se unen dos átomos de hidrógeno con uno de oxígeno se forma una molécula de agua. Pues bien, las propiedades de esta molécula no se parecen en nada a las de los átomos que la forman. Es más, cuando se unen muchas moléculas de agua forman un líquido con propiedades distintas a cada una de sus moléculas. El 60% de tu peso es agua, pero esa agua no se comporta como la del río Guadalquivir. Al estar “asociada” a otros colectivos de moléculas adquiere propiedades emergentes nuevas. El agua que hay en tu cerebro (70% en peso) no se comporta como la que hay en tu vejiga de la orina. Y, por finalizar, el comportamiento de nuestro cerebro no se parece en nada al de cada una de nuestras neuronas. Una neurona no puede recordar el cuadro de las Meninas, ni comprender lo que es la belleza... por decir algo.

     ¿Estamos logrando, con estas redes de chips, la nueva tecnología que está dando origen a la IA? ¿Y es la Inteligencia Artificial un comportamiento emergente que empieza a parecerse en algunos aspectos de nuestro cerebro?


 NOTAS: (1) Turing, en 1950, pensó que una máquina podría considerarse inteligente si tras conversar con ella no podía distinguirse de un ser humano. Es el matemático inglés que logró descifrar el código de la máquina Enigma, con la que los alemanes en la Segunda Guerra Mundial enviaban sus mensajes secretos. Puede decirse que es el que "inventó" la informática. Fue procesado y condenado por el gobierno británico por ser homosexual. Murió envenenado con cianuro de forma poco clara a los 41 años. 

(2) Internet nació en el año 1969 con la creación de ARPAnet, una rede informática que permitió conectar a diversas universidades norteamericanas. Por lo tanto, hasta 2004, Internet tiene 55 años.

18 de abril de 2023

La INTELIGENCIA ARTIFICIAL comienza a ser inteligencia

Alegoría de la I.A.
Alegoría de la I.A. Imagen obtenida desde el programa de IA: Estable Diffusion.

    Hasta hace muy poco tiempo yo afirmaba a quien me quisiera oír que la Inteligencia Artificial (IA) no era más que un nombre tan fantástico como falso, basado en un sueño, no en una realidad. Hubiera explicado que los ordenadores son unas máquinas electrónicas capaces de utilizar prestada la inteligencia de su programador, nada más... y nada menos. Os hubiera dicho, además, que la informática es una rama de la ciencia y la tecnología que, como sus progenitores, tiene la virtud de acumular el conocimiento. Por explicarlo de forma simplista: ese coche que duerme en vuestra cochera acumula en su fabricación, desde las leyes de la cinemática de Galileo, pasando por la dinámica de Newton y la relatividad de Einstein a la mecánica cuántica más reciente. Pese a lo cual, hoy los fabricamos como churros. Lo mismo ocurre con la informática y sus ordenadores, teléfonos móviles, etc. Cada nuevo programa se fabrica acumulando conocimientos adquiridos en los anteriores, como se usan los ladrillos, las vigas o las ventanas, para construir una casa.

   

        * ¿Cuándo nace la I.A.? 

   Fue en la década de 1950 cuando un ordenador logró vencer a los humanos jugando a las damas (el "Defense Calculator" que ocupaba una habitación entera) lo que hizo saltar la fantasía de que en unas décadas los ordenadores superarían al cerebro humano. Pero... ¡menos lobos! 

   Pasaron las décadas y los investigadores comprendieron que la mayor velocidad de cómputo y las grandes cantidades de datos manejadas no bastaban para el empeño. Y vino la desilusión y casi el abandono de la fábula de la I.A. No obstante, 46 años más tarde, IBM fabricó un supercomputador llamado "DeepBlue", solo para jugar al ajedrez, y venció al campeón mundial Kasparov en 1996. El aparatito contaba con 32 procesadores de 120 MHz cada uno y utilizaba la fuerza bruta calculando 200 millones de jugadas por segundo, elegía las mejores y ganaba. Pese al triunfo y el asombro de la gente, para los investigadores, con él quedó demostrado definitivamente que por este camino jamás se llegaría a la meta.

   

        * Aprendizaje profundo y propiedades emergentes.

   Hubieron de pasar algunos años más y llegar al 2005 para que apareciera un nuevo concepto informático que hiciera renacer las ilusiones. Convencidos que un chip, por muy rápido y maravilloso que fuese, jamás sería capaz de emular ni de lejos al coco humano. Los investigadores intentaron montar estructuras electrónicas simulando las cerebrales. ¿Y cuál es la estructura del cerebro? Pues miles de millones de neuronas conectadas en complejísimas redes de modo que se comunican todas con todas. Naturalmente que emular esto sería pura fantasía, pero sí que se podrían montar redes modestitas con unas cuantas decenas, centenares o miles de chip y ver qué pasa. 

   La nueva técnica llamada "aprendizaje profundo" consiste en montar redes neuronales artificiales que no funcionan como las del cerebro, claro, pero están basadas en principios matemáticos que se le aproximan, aunque remotamente, y que mostraron tener una sorprendente propiedad: son capaces de APRENDER. Pueden aprender a partir de una serie de ejemplos que se les presentan y correcciones que se les hacen cuando erran o aciertan. 

Un perceptrón (5) 

   Curiosamente no existe todavía ningún algoritmo que sea capaz de suministrar a la máquina la propiedad de aprender, así que el proceso es estrictamente experimental, de prueba y error. Se monta la red y se prueba. Si no funciona hay que modificarla, o montar otra. ¡Pura alquimia! 

   Esto es exactamente lo que hacían los alquimistas medievales, no tenían puñetera idea de química, pero lograron fabricar el ácido nítrico, el clorhídrico, el sulfúrico, el fósforo, el sulfato de amonio, el alcohol, la sosa, el agua regia que podía disolver al oro... y toda clase de pócimas que vendían como medicamentos milagrosos. Pues en esto se han convertido nuestros investigadores informáticos más avanzados. De ahí el terror con que estamos contemplando sus manipulaciones.

   El aprendizaje que se está logrando con estas redes neuronales artificiales es pues una típica PROPIEDAD EMERGENTE, surge de la red, sin que nadie sepa muy bien cómo ni porqué, son atributos que surgen del funcionamiento de un sistema complejo y que no se pueden deducir de las propiedades de cada uno de los componentes. Algunos físicos llevan ya tiempo con la mosca detrás de la oreja sobre este tipo de propiedades que abundan en los sistemas biológicos; plantas y animales. Por ejemplo, una colonia de hormigas tiene propiedades emergentes que no tienen las hormigas individualmente. Del comportamiento individual de cada hormiga no se puede adivinar la complejidad de la colonia. La acción colectiva de estas produce un comportamiento global increíble. La conciencia del ser humano es una propiedad emergente de nuestro cerebro, como lo son la inteligencia, la memoria, el lenguaje, la empatía, el miedo, la alegría y tantas otras. Ninguna de estas cualidades puede deducirse del funcionamiento de cualquier neurona aislada. Solo surgen cuando funcionan todas juntas.

   Ya el gran físico y matemático Roger Penrose (1) en 1989 escribió un libro "La nueva mente del emperador" en la que sostiene que estas propiedades tan extrañas no es posible describirlas con ningún algoritmo matemático, al contrario de lo que ocurre con el resto de las propiedades físicas del universo que pueden ser expresadas mediante fórmulas, a veces incluso sencillas. Recordad aquella famosa: e = mc² con la que se explica cualitativa y cuantitativamente que materia y energía son la misma cosa y se pueden convertir la una en la otra. Pienso, modestamente, que, si logra averiguarse de dónde surgen estas propiedades emergentes, y su naturaleza, podríamos estar a las puertas de una nueva y gran revolución científica. La IA podría ser corresponsable del descubrimiento puesto que su desarrollo se basa en este fenómeno emergente y está movilizando miles de millones de dólares en investigación. Lo que jamás ha ocurrido para investigar nuestra materia gris.

   

        * ¿Pero qué hace la IA? ¿A qué tanto revuelo?

   En mi opinión las alarmas han saltado porque por primera vez se han construido sistemas electrónicos capaces de APRENDER. Y esto causa recelo, incluso temor. ¿Cuánto tiempo tardarán en saber más que nosotros? 

   AlphaGo diseñada por DeepMind (de Google), derrotó a Lee Se-dol, el campeón mundial de "Go" (un juego más complejo que el ajedrez) en 2016 en Seúl. Estaba formada por 12 capas de neuronas artificiales con millones de conexiones entre sí. Fue entrenada con miles de jugadas bajadas de internet, durante dos años. Pero AlphaGo Zero, su sucesora, aprendió a jugar sola, solo con las reglas del juego, jugando consigo misma y aprendiendo de sus propios errores. Estuvo lista tras solo unos días y cinco millones de partidas (2).

Autor:Deb's. Obtenida con Dream Wombo, de IA.  

   Wombo, Stable Diffusion, DAL-E, son programas de I.A. que pueden crear imágenes realistas y del estilo pictórico que se les pida, a partir de una descripción de texto. Se les puede decir: "Hazme un retrato al estilo de "Mona Lisa" con la cara de Marilyn Monroe" y lo tendrás en unos segundos. He utilizado algunos de estos programas y estoy convencido que serán una gran herramienta para incrementar notablemente la creatividad de nuestros pintores.

Autor: Denice, programa de IA: DDG Tex2 Dream.
   Watson Assistant, Genesys DX, Rulai, LivePerson, son programas para charlar. Se les llama "chatbot" de I.A. "Comprenden" lo que les preguntas y te contestan usando el aprendizaje automático y el procesamiento del lenguaje para responderte en un lenguaje natural y humano. Alguno de ellos parece que ya ha superado el test de Turing. (3)

   Hay programas de reconocimiento facial, otros para leer, para escribir, para diagnosticar en medicina, para el tratamiento de algunas enfermedades, para la agricultura, la ingeniería... Lo difícil hoy es encontrar un campo donde no esté ya más o menos implicada la IA. Y todo esto ha ocurrido en los últimos 2-3 años. ¿Comprende ahora por qué la gente está asustada?

   

        * ¿Y estos progresos a dónde nos llevan? 

   Es evidente que el progreso científico y tecnológico es tan innegable y rápido que incluso nos aturde y lo que es peor, nos hace dudar de nuestro futuro inmediato. 

   Cuatro mil expertos e intelectuales han firmado una carta abierta pidiendo el cese de la investigación en IA durante al menos 6 meses, (4) para que dé tiempo a legislar sobre los posibles problemas que causará. Lo que, aparte de ser una gran tontada (porque si algunos dejan la investigación otros la continuarán y los primeros perderán la carrera) porque no se puede legislar para regular los problemas que aún no han surgido, por más que sean previsibles. Todo avance implica la aparición de otros problemas, aunque, normalmente, de menor rango. Los coches nos han dado una enorme libertad de movimientos y se han multiplicado por millones, pero producen problemas: contaminación, accidentes, muertes, ¿Pero eso nos ha llevado a pensar en eliminarlos? Solo en mejorarlos, en cambiar sus motores, en legislar para evitar los problemas que se van produciendo. 

   Se me ha ocurrido preguntar a Bing (el motor de búsqueda apoyado en IA, de Microsoft) ¿Qué país del mundo ha legislado para prevenir males futuros que aún no se hayan producido? Y tras unos largos segundos me ha respondido: "No se encontró información específica sobre este tema".

   ¿Avanzamos? Sí. Demasiado, y demasiado deprisa.

    ¿Pero hacia dónde? 

   ¿Y ..., en qué época de la historia, la humanidad ha sabido hacia dónde iba? 


      Manuel Reyes Camacho

NOTAS:

(1) Roger Penrose es un famoso físico y matemático inglés, hoy profesor emérito de Oxford. Premio Nobel de física en 2020 por su trabajo sobre los agujeros negros. Con grandes trabajos en relatividad y cosmología. Trabajó con Stephen Hawking.

(2) AlphaGo Zero: Discovering new knowledge - Bing video 

Documental AlphaGo (subtítulos en español) - Bing video

(3) Turing, en 1950, pensó que una máquina podría considerarse inteligente si tras conversar con ella no podía distinguirse de un ser humano. Es el matemático inglés que logró descifrar el código de la máquina Enigma, con la que los alemanes en la Segunda Guerra Mundial enviaban sus mensajes secretos. Puede decirse que es el que "inventó" la informática. Fue procesado y condenado por el gobierno británico por ser homosexual. Murió envenenado con cianuro de forma poco clara a los 41 años. 

(4) Entre ellos Elon Musk, de Tesla, que ahora ha informado que pretende lanzar una IA propia en breve y que ya desarrolla activamente robots humanoides para realizar tareas básicas. Elon Musk es un ingeniero y empresario americano jefe de SpaceX que está compitiendo con la NASA, cofundador de OpenAI y otras muchas empresas, tiene hoy unos 140 mil millones de dólares.

(5) Un perceptrón es un chip que funciona de forma remotamente parecida a una neurona mediante un algoritmo matemático.