13 de septiembre de 2020

Ciencia y Covid-19

 


    Que la pandemia causada por el maldito coronavirus nos está cambiando la vida es una obviedad incuestionable y que tardaremos algún tiempo en apreciar cuáles y cuantos han sido los cambios, también. En el futuro inmediato muy pocas cosas volverán a ser como hasta ahora porque había ya muchas cosas en proceso de cambio y ahora se están acelerando cuando no disparando y porque han surgidos otras varias que hasta hace unos meses eran impensables, como que una nueva epidemia podía producir millones de muertos y paralizar el mundo y su economía.

      Pero no todos estos cambios van a ser para empeorar, como en principio uno se siente proclive a aceptar, también debe haber algunos que mejoren nuestras vidas en el futuro.

      Hoy me gustaría reflexionar sobre uno que a mí me ha resultado prodigioso: es la primera vez en la historia de la humanidad, que el planeta entero, está pendiente de la ciencia, de los avances científicos en terrenos como la medicina, farmacología, virología, bioquímica y otros afines. El planeta entero espera, suspira, incluso reza, por los avances en estas ciencias. Todo el mundo está expectante, conteniendo la respiración, a la espera de que algunos científicos sean capaces de elaborar una vacuna, un antiviral, un tratamiento médico eficaz, lo que sea que impida nuestra arribada prematura al cementerio.

      La humanidad ha sufrido epidemias terribles casi en todas las  épocas de su historia pero siempre ha mirado a Dios para pedir ayuda. Es la primera vez que coloca a la ciencia en el altar de sus plegarias.

      Hemos tenido epidemias que casi acaban con la humanidad de la época. Por recordar las más terribles y de las que tenemos datos:

* La viruela que causó unos 300 millones de muertos hasta que apareció la vacuna.

* El sarampión con 200 millones.

* La mal llamada “Gripe española” que se llevó por delante entre 50 y 100 millones de personas, según las fuentes.

* La peste negra del siglo XIV, de la que no hay datos globales pero en España, donde teníamos una población de unos 6 millones de habitantes, se redujo a 2,5. En el resto Europa se calcula en unos 50 millones los muertos.

* El VIH con 35 millones, hasta ahora.

* Con el Covid-19 estamos ya alcanzando el millón de muertos, si nos fiamos de las cifras oficiales. En realidad seguramente hemos superado ya los 3 millones y sigue creciendo la cifra de forma escalofriante.

      Y lo más asombroso del caso: ningún estado del planeta tenía preparativos para afrontar una epidemia, pese a que los epidemiólogos y la OMS (Organización Mundial de la Salud) venían advirtiendo desde hace años que podía suceder en cualquier momento, incluso del tipo de virus del que venía la amenaza. No solo la sanidad no estaba preparada, no había nada previsto, ni la fabricación de mascarillas. Y es que habíamos confiado tanto en nuestros conocimientos científicos que a casi nadie se le podía pasar por la cabeza que una pandemia podría volver a poner al mundo en jaque. Orgullo y estupidez, se llama esto. 

      Y hablando de culpas; es a la clase política a la que le corresponde la previsión y la salvaguarda de la sociedad, del mismo modo que almacenamos tanques y cañones, por si acaso… ¿por qué no hemos mejorado la sanidad, por si acaso…? En nuestro país los políticos, todos, han hecho justo lo contrario.

      Pero mi intención es reflexionar sobre el cambio de mentalidad que la humanidad en general está experimentando. Hemos pasado de hacer procesiones y rogativas a algún santo para pedir que llueva, a mirar las previsiones de los meteorólogos en la TV. Hemos pasado de los rezos, procesiones y penitencias, que llegaban a incluir flagelaciones, rogando  a Dios el perdón de nuestros pecados para así evitar su castigo con la peste, a presionar políticamente, incluso a dar dinero, para que la investigación científica sobre las vacunas fructifique rápido.

      El concepto que la gente tiene sobre la ciencia creo que va a mejorar mucho, especialmente en el sentido de la necesidad que tenemos de ella para salvaguardar nuestras vidas. Aunque no creo que vaya a mejorar la comprensión de que el alto nivel de vida, la buena salud generalizada, la abundancia de alimentos (pese al incremento brutal de la población mundial), la mundialización (debida al transporte y la comunicaciones), la longevidad, y no sé cuántas cosas más, se deben a nuestro conocimiento científico trasladado a la industria, la tecnología, agricultura, medicina, farmacología, etc.

      Pero si hemos de ser realistas habrá que recordar que la ciencia tiene un talón de Aquiles. Al igual que las artes, necesita de un mecenas. Los científicos también comen y alguien les tendrá que llenar la mesa todos los días. Los laboratorios son cada día más costosos. Galileo descubrió “las lunas de Júpiter” con un telescopio que él mismo se construyó con dos lentes y un canuto de cuero. Hoy los telescopios tienen tales precios que los construyen grupos de naciones (así sus astrónomos los puedan utilizar tiempos parciales proporcionales a su aportación). Por poner un ejemplo: el telescopio de 30 metros que se está proyectando para las islas Hawai, o quizá para las Canarias, tiene un presupuesto inicial de unos 2.000 millones de dólares. El costo final es impensable. ¿Y mantenerlo y renovarlo, cuánto costará?

      Si la población en general estuviera concienciada de la importancia del avance científico serían los estados los que asumirían su elevado costo. Aunque esto siempre implica  una servidumbre –habría que atender a los intereses de las políticas de cada país– sería preferible a que caiga en manos de industrias privadas, como ocurre hoy. En este caso el camino que tome la ciencia depende de intereses económicos y no científicos ni sociales. Es por eso que los telescopios los paga el estado, porque no se obtiene de ellos ningún beneficio económico y, en cambio, las farmacéuticas las manejan empresas privadas.

      Lo que está ocurriendo con la investigación de las vacunas para el Coronavirus es un ejemplo palpable. Salvo la que está fabricando el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en Madrid, a la que le falta un año de trabajo y que según he leído ha recibido una donación de 600.000 € de “La Caixa”, y las investigaciones del CNB-CSIC (Centro Nacional de Biotecnología del CSIC)  que ha recibido otra donación de un millón de euros de una señora particular, en España casi que no se está haciendo otra cosa, y lo poco que hay avanza, como hemos dicho,  gracias a donaciones ajenas al estado, cuyos intereses ignoramos. 

      Los investigadores que van a sacar las primeras vacunas a nivel mundial pertenecen todos a grandes empresas farmacéuticas con intereses absolutamente económicos. Porque incluso la de la universidad de Oxford adolece de las mismas sospechas. Las grandes universidades de hoy están financiadas por grandes  empresas, no por los estados.

      Los políticos de hoy, no solo en nuestro país, prometen gastar grandes sumas en educación, sanidad e investigación para ganar las elecciones. Luego se olvidan de sus promesas.

      Pero no seamos pesimistas, por fortuna hoy con la Covid tenemos la suerte de que los primeros que saquen sus vacunas y los que consigan las mejores, se van a hacer de oro, así que, por una vez en la vida,  el dinero está de nuestro lado, ¡ALELUYA! 

    ¡SOBREVIVIREMOS! 

    Bueno, el que consiga aguantar lo suficiente.

Manuel Reyes Camacho

8 de septiembre de 2020

El curso del caos

 UN CURSO BAJO LA AMENAZA DEL COVID-19

Foto: Mis alumnos del Instituto muestran a niños de la escuela experiencias llamativas y curiosas, en el Parque de las Ciencias de Granada, para despertar su ilusión por la ciencia. 1999.

      Pese a los años que hace que dejé atrás estas tareas de la enseñanza no puedo dejar de estar preocupado por el inmenso caos en que se va a desarrollar este curso 2020-21 y el tremendo daño que esto va a causar en esta generación de niños y jóvenes. Por no hablar de los conflictos personales y profesionales a que se van a tener que enfrentar los profesores.

      Los políticos mienten sistemáticamente y tratan de hacernos creer que habrá condiciones higiénicas de separación, grupos pequeños, suficiente número de profesores, y bla, bla, bla… todo mentiras. No existe ese espacio en los centros, no se han contratado más profesores, entre otras cosas porque apenas hacen falta ya que los grupos no se pueden desdoblar en otros más pequeños puesto que para ello los centros tendrían que ser de chicle en lugar de cemento y así los podríamos ensanchar hasta que ocupen una superficie doble o triple de la actual. En los institutos, que es lo que conozco, los grupos son de 30 y hasta de 40 alumnos, están hacinados en clase y no hay espacio para habilitar nuevas aulas porque todas están llenas. Habría que construir nuevos edificios y esto cuesta mucho dinero y no es tarea de hoy para mañana. No obstante la TV nos muestra todos los días los grupos pequeños que se están haciendo. Toman, claro está, aquellos centros del extrarradio o de los pueblos que no están saturados.

      Separar a los niños en grupos y hacer que unos vengan a clases presenciales lunes y miércoles y otros martes y jueves, y el resto de días clases por internet… ¿Pero quién es capaz de organizar esto? Por más que lo intento no logro imaginar cómo podría hacerlo yo. Es una falacia absoluta. Aparte de que una clase presencial nunca puede ser sustituida por una telemática. En esta última se pueden transmitir conocimientos, pero la enseñanza presencial transmite además sentimientos, interés por el conocimiento, posiciones éticas, personalidad, estilo, empatía...  El profesor con solo mirar los ojos de sus alumnos sabe si están comprendiendo o no lo que se les explica, y cambia el discurso cuando lo ve necesario, o atiende especialmente a alguno que se queda atrás. El ordenador no puede hacer estas cosas que son tanto más ineludibles cuanto menor es la edad de los niños.

      La pedagogía nos ha enseñado que el cerebro de los niños no es una caja vacía donde podemos ir añadiendo juguetes —objetos cognitivos—, el cerebro de cualquier persona está siempre lleno, también el de los niños  que han aprendido a dar significado a todo cuanto les rodea. La labor del profesor es averiguar lo que hay en la cabecita del niño ante el nuevo concepto que trata de enseñarle y tratar de convencerle de su error o de que el nuevo que él le ofrece es más preciso, más amplio, es mejor. Enseñar no es añadir leña al fuego, es cambiar la forma en que este arde.

      Por otra parte, la neurología nos ha enseñado que nuestro cerebro es un edificio en construcción que empieza en la concepción y continúa toda la vida. Hoy consideramos que el cerebro alcanza la madurez a partir de los 20 años, aproximadamente. En esta larga etapa nuestro cerebro cambia continuamente, no solo aumenta su tamaño, sino que cambia, se modifica y se reestructura internamente. La influencia de la familia y su entorno natural, exclusivamente, convertirán al nuevo individuo en un “homo, escasamente sapiens”. La ayuda de la escuela en todo este proceso —escuela, instituto, universidad— lo convertirán en un “homo, sapiens, sapiens” dotado de una extensa cultura, un buen conocimiento científico del mundo en el que vive, conocedor de la historia de sus antepasados, con una capacidad de abstracción, de comprensión y expresión, y con un pensamiento crítico. 

      Una interrupción del proceso educativo, no importa en qué etapa, será un fallo en la construcción de su cerebro más o menos irreparable, dependiendo del periodo en que le toque a cada niño. Imaginemos un edificio de viviendas en construcción. La edificación es un proceso continuo que empieza en los cimientos, sigue en las columnas y forjados, tabiquería, fontanería, cubiertas y fachadas. Imaginemos ahora que durante la construcción de los pilares y forjados hay una huelga de albañiles. Cuando se vuelve al trabajo no se quiere cambiar la fecha de entrega de la obra, así que dejan sin terminar algunos pilares y forjados y se pasa a la tabiquería, etc. Por más que se recurra a reparaciones posteriores, ese edificio tendrá daños estructurales para el resto de su existencia.

      Por desgracia esto no lo entiende todo el mundo. Para muchos padres la escuela es un aparcamiento. Allí se dejan los niños mientras uno descansa o se va al trabajo. El que la escuela cierre solo es un fastidio porque nos complica la vida a los adultos.

      Un año escolar caótico es una catástrofe educativa que en muchos miles de casos no tendrá reparación posible. Por desgracia los daños en un cerebro, si no son graves, no pueden verse a simple vista, así que nadie tendrá que sentirse culpable.  

      Este curso entramos en un torbellino de contradicciones:

      —Las autoridades educativas deberían procurar por todos los medios impedir que se cierren los centros. 

      —Aunque es evidente que la salud ha de anteponerse a la educación, pero hay que valorar la peligrosidad de los efectos del coronavirus en los niños y jóvenes y no magnificarlo. 

      —Pero tampoco podemos olvidarnos de las medidas necesarias para detener la pandemia a nivel social que nos imponen el aislamiento como único recurso.

      —Cuando lleguen las primeras vacunas serán las menos fiables y eficaces pero no habrá tantas como para que alcancen a los niños de todo el planeta, tendremos preferencia los sanitarios y los ancianos. Así que, tendremos Covid para rato.

      Lo tenemos difícil, muy difícil. ¡Que Dios nos coja confesaos!

Manuel Reyes Camacho

20 de abril de 2020

Nos creíamos dioses

Reflexionando sobre errores cometidos en la pandemia del Covid-19



      El confinamiento nos está sirviendo para reflexionar sobre los múltiples errores cometidos. Hoy me apetece intentar una pequeña lista de errores, de esos que nos han llevado directamente a este horror. No puede calificarse de otro modo lo que ocurre en nuestro país, donde nos alegramos de que ya estamos bajando a “solo” 600 muertos diarios cuando hace unos días superábamos los 900, y esto cuando solo contábamos con los números de los políticos, “aquellos muertos que habían sido pronosticados de infectados por el Covid19 antes de su muerte”, pero ahora que a los periodistas se les ha ocurrido preguntar a las funerarias va a resultar que las cifras se elevan casi al doble.

      No quisiera caer en la trampa maniquea  de “buscar culpables” porque es demasiado fácil echar la culpa al vecino. Culpables somos todos en una u otra medida. Voy a buscar errores, con la cándida intención de que pudiera servirnos de aprendizaje.

DECISIONES POLÍTICAS TARDÍAS.
Es una característica habitual en los políticos actuar tarde y mal y los nuestros no iban a ser la excepción. El coronavirus fue detectado en diciembre de 2019 (de ahí su nombre: CoVid-19), para el 23 de enero ya se había declarado la epidemia en Wuhan, un mes más tarde, en febrero, ya tuvimos el primer positivo en Canarias con un turista italiano, y en ese país la pandemia estaba ya clarísima. ¿Era necesario seguir esperando? Pues sí, porque el 8 de marzo estaban convocadas enormes manifestaciones para celebrar EL FEMINISMO y aquí estaban implicadas las mujeres del gobierno, así que hubo que aceptar nosecuantos partidos de fútbol y hasta un mitin de Vox. La OMS declaró oficialmente la pandemia el 11 de Marzo, cuando un mes antes ya había certeza absoluta. Y nuestro gobierno todavía espera unos diítas más, hasta el 15 de Marzo para decretar el confinamiento.

Por más prudente que uno quiera ser no puede evitar preguntarse, después de rebasar los 20.000 muertos, ¿Cuántos miles de muertos nos habríamos ahorrado si el gobierno no hubiera sido tan “feminista”?

EL DETERIORO DEL SISTEMA SANITARIO
A todos los gobiernos, nacional y autonómicos, se les llena la boca cuando dicen que tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Y esto fue verdad en la antigüedad, antes de la última crisis económica, porque cuando esta llegó todos, sin excepción, encontraron un sitio perfecto donde recortar gastos: la sanidad. Porque a la sanidad en nuestro país se la considera un “gasto”. Y como muestra un botón: El gobierno “socialista” de Susana Díaz recortó miles de millones en sanidad. No es mi intención buscar datos y llenar esto de cifras pero en algún sitio he leído que superó con creces los 8.000 millones. Y a esto hay que añadir que no se cubrían las bajas por enfermedad del personal sanitario, que los contratos a los nuevos eran temporales, sus sueldos de los más bajos de España y, en general, que en la Andalucía del PSOE se dedica menos dinero a sanidad, por cada 1000 habitantes, que en ninguna otra comunidad española. Y ahora llega el PP y Ciudadanos para “salvarnos”,  y se dedica a privatizar lo poco que queda de la sanidad pública.

Así que ¿los 20 000 muertos son un castigo divino por nuestros pecados, como la peste medieval, o hay culpables?  Esperemos, no obstante, a que esto amaine antes de liarla parda.

LA CONSIDERACIÓN DE PRODUCTOS ESTRATÉGICOS
   Acaba de enterarse nuestro gobierno que hay productos como las mascarillas, los respiradores, los desinfectantes, los test de análisis y muchos medicamentos que son PRODUCTOS ESTRATÉGICOS. Hasta hoy solo eran estratégicos los tanques, los cañones y las balas, aparte del petróleo y el acero. ¿Y por qué se permitió que fueran los chinos los que fabricaran mascarillas, en exclusiva? Pues porque de este modo nos ahorrábamos unos céntimos. Es una razón de mucho peso. Que nadie le eche la culpa al gobierno. En una sociedad de tontos de baba, estas cosas pasan. Pero que nadie se preocupe porque ya les hemos comprado unas maquinitas de hacer mascarillas a los chinos –de alta tecnología, eso si–  para alguna industria y para nuestro ejército. Confiemos que a alguien se le haya ocurrido comprar también a los chinos un repuesto de tornillos, por si se nos pierde alguno y no podemos echar a andar las maquinitas.

¡Qué vergüenza!

DOMINAR LA NATURALEZA. 
   Como nosotros ya conocíamos el ADN y por supuesto el ARN, y hasta somos capaces de cortarlo, añadirle o quitarle pedacitos y volverlos a pegar, nos creíamos los dioses de la creación. A partir de ahora nosotros ordenaremos la evolución de animales y plantas. ¡Toma ya! Y llega un bichito, que ni siquiera puede decirse que esté vivo del todo –es un parásito– y que no tiene otra cosa que una cadenita de ARN, que ha mutado por azar,  ¡y casi nos liquida!
Que esto podía pasar, y que puede volver a suceder en cualquier momento, lo sabe todo el mundo y desde hace muchos decenios. Que investigar procedimientos de salvaguarda contra los virus era esencial para la humanidad lo sabemos igualmente. Pero para nuestro ego era mucho más importante llegar a la Luna.

   Por desgracia, la investigación científica tiene el mismo talón de Aquiles que el arte: necesita de un mecenas. ¿Y qué cuadros pintan los artistas? Los que le piden sus mecenas. La investigación científica cuesta mucho, muchísimo dinero. Si no hay empresas poderosas que inviertan en investigación, si no hay estados que dediquen parte de su presupuesto a la investigación, no puede haber investigación.

   ¿Y qué investigan los científicos? Aquello que le piden los que dan el dinero. ¿Antes del coronavirus teníamos mucha preocupación por los virus? Ninguna. ¿Quién investigaba sobre ellos?, casi nadie.

   Es imprescindible que los estados y los organismos internacionales tomen el timón de la investigación y la dirijan a buenos puertos, pero antes hay que dotarla de recursos. Y para ello es necesario que nuestros políticos dejen de considerarla un “gasto” y la entiendan como una “inversión”, como una inversión a largo plazo.
Manuel Reyes

26 de enero de 2020

El coronavirus de Wuhan

O las consecuencias de la estupidez humana


Otra vez a vueltas con los puñeteros coronavirus. Y lo digo así porque, a diferencia de lo que suele deducirse de las informaciones periodísticas, los coronavirus son viejos “amigos” nuestros. Son los virus del resfriado. ¿Quién no tiene un resfriado o lo ha tenido hace unas semanas? Lo que pasa es que estos bichitos mutan con más frecuencia que las mujeres de vestido, así que de vez en cuando nos sorprenden con algún nuevo “look”, como el que se ha puesto de moda en ese pueblecito chino de Wuhan  de poco más de 11 millones de habitantes (los andaluces cabemos en dos o tres de sus barrios, solo somos 8 millones).

¿Pero cómo se las han arreglado los chinos para infectarse con semejante bicho? Según parece el bichito procede de los murciélagos y otros animalitos a los que estos contagian. Y usted se preguntará: ¿pero es que los chinos comen murciélagos? Pues sí. Resulta que los chinos, como todo el mundo sabe, celebran en estos días la entrada del nuevo año. ¿Se equivocan? No, es que ellos tienen un calendario lunar, no solar. Y al igual que nosotros lo celebran con grandes comilonas.

A diferencia nuestra, en lugar de tomar tres platos con un kilo de gambas, un kilo de pavo y otro de polvorones, toman entre 20 y 30 platitos pequeñitos. Y, póngase usted en su lugar, y piense de qué demonios se pueden rellenar 30 platos diferentes… ¿De hormigas fritas?, por supuesto, ¿de gorriones?, claro. ¿De culebras? Evidentemente. ¿De perro en adobo? Hombre, esto es demasiado corriente, mejor camello al horno. ¿De murciélagos? Of course! En Wuhan existe un “Mercado de animales vivos” famoso en el mundo. ¿Y todos estos bichitos están controlados por Sanidad? Por supuesto que no.

Pero hombre, se supone que no van a comerse los animalitos vivos, ¿no? ¡No! Es que el coronavirus se trasmite por contacto, basta tocar la carne del animal o su sangre, para infestarse. Es por esto que yo al principio dedicaba un recuerdo a la estupidez humana.

En realidad esta nueva mutación tiene antecedentes conocidos:

-El SRAS-CoV (Síndrome respiratorio agudo y grave) una mutación, apareció en China en 2002 y provocó 8.000 contagios y 700 muertes, entre China, Japón y otros países

-En 2015 se detectó e identificó en Arabia Saudita (su nombre oficial: MERS-CoV (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio por CoronaVirus). Al parecer el virus provenía de los camellos, posiblemente contagiados por murciélagos y que infectaron a algunas personas. Ante la alarma, las salas de urgencias se llenaron de gente y allí se propagó como la pólvora. Posteriormente la propagación se mantuvo por las peregrinaciones a la Meca. Hasta 2019 se han notificado 2.400 casos de infección y 800 muertos. Recientemente hizo una nueva aparición en Corea donde demostró que en cada nueva reaparición su capacidad de propagación es extraordinaria.

- El 2019gn-CoV, el actual, apareció a finales de noviembre de 2019 en Wuham (China) y se ha comprobado que no solo se transmite de animales a personas sino entre personas donde se transmite por gotitas respiratorias que provocamos al toser, estornudar o incluso al hablar. La buena noticia es que no parece tan grave como sus abuelos el MERS y el SRAS.

Menos mal, podemos pensar los granadinos, que Wuhan está al otro lado del mundo y aquí no llegará. Falsa esperanza. Hace unos días llegó a la Alhambra un autobús lleno de turistas chinos con uno de ellos enfermo. Pues al Clínico. Y allí los médicos le preguntaron por curiosidad: ¿Y de dónde es usted? (en chino, claro). ¡Pues de Wuhan! Y todos los médicos salieron corriendo despavoridos a por los trajes antivirus. Pero, ¡horror! ¡NO HAY TRAJES ANTIVIRUS EN EL CLÍNICO! Menos mal que entonces les informaron que el ministro de sanidad ha dicho que en España no hay problema porque lo tenemos todo previsto. Entonces los médicos se calmaron, se pusieron las mascarillas antipolen y volvieron a por el chino. Me baso aproximadamente en la información que ha dado el famoso médico granadino, el Dr. Spiriman que estaba presente en el “affaire”.  Tras varios días de espera de las analíticas acabo de enterarme que el pobre hombre no tenía el coronavirus.

¡¡Ufff…!!

Manuel Reyes

17 de diciembre de 2019

El fracaso de la cumbre del CLIMA

El cambio climático no interesa a los políticos



No solo no avanzamos, sino que retrocedemos. ¿Qué ocurre? ¿Cómo se explica que con una población cada día más concienciada e implicada en la necesidad de hacer algo por frenar el cambio climático, las cumbres políticas fracasen en su intento?

Pues evidentemente porque a los políticos NO LES INTERESA EL TEMA, o por decir en román paladino: el cambio climático les importa un pito.
Veamos algunas razones:
  • ¿Alguien piensa que a Emmanuel Macron –mi tocayo– se acuerda del clima con una Francia prácticamente paralizada por las huelgas de la ruina económica de las pensiones y el empobrecimiento de las clases medias?
  • ¿Alguien piensa que en nuestra casa, a Pedro Sánchez le quita el sueño el clima? Cuando llevamos años sin gobierno, cuando tiene que hacer pactos con el diablo para poder formar gobierno, cuando no puede dormir con Pablo Iglesias en su cama, con un conflicto catalán que cada día es más conflicto…  ¿Va a estar muy preocupado porque dentro de 20-30 años el clima sea peor que ahora?
  • Y estos son los que lo apoyan, ahora piensen en Trump, un constructor al que no le preocupa otra cosa que el dinero, y el negocio del carbón y del petróleo son de los que se obtienen los más pingües beneficios.
  • Y ahora piensen en China, India y Brasil, gigantes hambrientos que intentan alcanzar un desarrollo económico similar al europeo. ¿Se van a detener porque los humos del carbón ensucian más la atmósfera, según dicen los europeos que son los que la han ensuciado primero?
   Pero aparte de los intereses económicos y los problemas sociales de cada país en particular yo veo en el horizonte dos grandes problemas de tipo mucho más universal que impiden que se pueda llegar a ningún acuerdo: El sistema democrático actual y la “injusticia social”. Intentaré explicarme.

   Hoy, por fortuna, los regímenes democráticos ocupan casi todo el mundo. Incluso los dictatoriales que quedan intentan hacer creer a sus ciudadanos que ellos también son democracias. Y las democracias son los sistemas menos malos que hoy conocemos, tienen grandes ventajas, pero no pocos inconvenientes. Incluyen periodos de gobierno de 4-5 años. Con suerte 8-10. Los partidos y sus líderes se dejan la piel para conseguir esto y ahora vienen los del cambio climático y les preguntan: ¿Pero no os preocupa lo que va a ocurrir dentro de 20-30-50 años? Y ellos se mondan de la risa.

   Los hindúes, chinos, buena parte de hispanoamericanos, y no digamos los africanos, llaman “injusticia social” a que ellos todavía peleen por un pedazo de pan, mientras europeos y norteamericanos vivimos como ellos ven en las películas de Hollywood. Y para lograr eso, para pasar de la burra al Mercedes, hay que consumir enormes cantidades de energía; que es lo que se hizo en Europa a partir del siglo XVII. Hagamos un poco de memoria. Aquí nació esa curiosa forma de pensar que se llama CIENCIA. Y la ciencia conllevó un avance espectacular de la tecnología que transformó las ruecas de las brujas en inmensas fábricas de tejidos, y los caballos en trenes y después en coches y luego en aviones, y después subimos a la Luna, ya por chulería.

   Pero lograr todo este bienestar supuso consumir inmensas cantidades de energía que obtuvimos quemando miles de millones de toneladas de carbón y petróleo extraídos del fondo de la tierra y elevados a la atmósfera en forma de CO2, SO2, SH2 y gran diversidad de óxidos de nitrógeno. Y esto, ahora lo sabemos, está cambiando el clima.

   Hoy, el resto del planeta manda a sus hijos a nuestras universidades para aprender el rollo ese de la ciencia y las ingenierías, y cuando vuelven a su tierra ellos también quieren desarrollarse, como hicimos nosotros. Ellos también quieren subir a la Luna. Pero ahora llegan los ecologistas y les dicen: ¡Ni se os ocurra! ¿No os dais cuenta de que vais a contribuir al cambio climático? Y ellos se mondan de la risa. O se cabrean y nos llaman hipócritas.

   ¿Y entonces, se preguntarán ustedes, cómo se puede detener el cambio climático?

   DE NINGUNA MANERA. NO SE PUEDE DETENER, NI TAN SIQUIERA LOGRAR QUE SE QUEDE COMO ESTÁ.

   Claro que seguiremos celebrando grandes cumbres del clima para hacernos ilusiones. Es la misma razón por la que compramos décimos de la lotería de Navidad, porque esto nos permite soñar en qué vamos a invertir el dinero cuando seamos ricos.

 Manuel Reyes

8 de diciembre de 2019

Montar el Belén

El arte, las tradiciones y los belenes.

Belén de Paula Bosch. Barcelona 2019

Una vez más Ada Colau, la celebérrima alcaldesa de Barcelona, ha “montado el Belén”
¿Es bonito? ¿Es feo? A mí me parece horrible, pero no es esa la cuestión.
¿Es un ataque a las creencias cristianas? 
Tampoco hay que exagerar, los belenes no son más que una costumbre popular que arrancó en España a mediados del siglo XVIII traída desde Nápoles, aunque la costumbre venga de más antiguo difundida por las órdenes pobres, como los franciscanos que querían resaltar la pobreza de Cristo frente a las demás ordenes ricas y aristocráticas de la Iglesia. Es decir que nace de la controversia. No obstante, poner o no poner belenes, guapos o feos, no ataca a ningún principio fundamental de la Iglesia Cristiana, y por tanto no es esa la cuestión. Aunque algunos quieran llevarlo a ese terreno, quizá por resucitar la vieja controversia religiosa de sus orígenes cambiando los matices de pobreza-riqueza, anticuados, por los de izquierda-derecha, o quizá incluso españoles-catalanes, más modernos.
Pero lo que a mí me apetece discutir ahora es la cuestión artística. ¿Este Belén es arte o es un montón de basura? Estamos tan acostumbrados hoy a que los artistas modernos nos tomen el pelo que ya desconfiamos de todo.
¿Qué es el arte?
“Actividad en la que el hombre recrea, con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas valiéndose de la materia, la imagen o el sonido.”
“El arte es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones y, en general, una visión del mundo. El arte es un componente de la cultura.”
Si os ponéis a buscar podréis encontrar infinitas definiciones de arte. He tomado estas dos porque me parecen representativas del concepto antiguo –el que a mí me gusta– y el más moderno, aunque no demasiado, porque hoy podemos encontrar en los museos inodoros como obras de arte y esto hay que justificarlo de algún modo aunque solo sea cambiando la definición. Para mí, si en el enunciado no encontramos palabras como: estética, belleza, creación y emoción, esa expresión no define al arte. Es verdad que con frecuencia el artista va buscando la polémica, la denuncia, de las que en nuestra historia del arte tenemos ejemplos notables. Ahí están los dibujos de Goya que denuncian el horror de la guerra, pero es curioso que los que elevó a la categoría de “óleo sobre lienzo” fueron temas como el de los fusilamientos de la Moncloa o la carga de los Mamelucos, es decir obras de arte donde el horror se amalgama con la belleza de la composición. Otro tanto puede decirse del Guernica de Picaso.
Y tras estas disquisiciones locas, ¿qué podemos decir del Belén de Ada Colau, o por mejor decir, de Paula Bosch, que es su autora?
-¿Es una obra cuidadosamente pensada y trabajada? Por supuesto.
-¿Es una composición estética con intención artística? Sin duda.
-¿Refleja el sentimiento de la tradición popular? Seguro, y además evoca esa labor doméstica de buscar las cajas perdidas del Belén del año anterior y su elaboración familiar. Aunque este Belén en concreto sea como rebajar las ilusiones y fantasías infantiles a la categoría de montón de cajas de zapatos. Cuando uno monta el belén cada año parece que recupera su inocencia en la creencia de los cuentos de hadas, de vírgenes, de Sanjosenes condescendientes con el Espíritu Santo, de reyes Magos con superpoderes... y en fin toda la parafernalia deliciosamente inocente de la infancia. 
-¿Puede considerarse por tanto como una OBRA DE ARTE? Sin duda.
¿Y a ti te gusta?
A mí, no.

Manuel Reyes

20 de agosto de 2019

Nichos para imbéciles

¿Aumenta o disminuye nuestra inteligencia?


     Dice el historiador Harari (*) que parece claro que el tamaño del cerebro del homo sapiens medio se ha reducido desde la época en que éramos cazadores recolectores (hace apenas unos 10.000 años) hasta ahora. Nuestros cerebros son más pequeños y el historiador sugiere que podía ser porque los cazadores-recolectores eran más listos que nosotros.

     Un cazador-recolector para sobrevivir tenía que tener un dominio absoluto del mundo circundante, conocimiento minucioso de su geografía, de todas y cada una de sus plantas y animales, y permanecer en una alerta constante, porque de lo contrario o no cazabas más que moscas o te comías una planta de cicuta creyendo que era un higo chumbo o te echabas la siesta y te comían los leones. Por eso, a los tontos se los comían siempre los leones.

     Pero con el primer descubrimiento "científico" de la humanidad -la agricultura- y mucho más con el segundo -la industria- la gente pudo basarse cada vez más en las habilidades de los demás para sobrevivir. Y de este modo se abrieron "nichos para imbéciles".

     Esto es para mí muy claro, me basta preguntarme ¿cuánta gente sobrevive en mi ciudad sin darle un palo al agua y sin saber hacer la O con un canuto? ¿Y los políticos? Pero es igualmente claro que se reproducen eficientemente transmitiendo sus genes a más y más nuevos "sapiens".

     Imagínense las conclusiones a las que llegaremos cuando podamos analizar cuántos centímetros cúbicos habrá disminuido nuestro cerebro desde que apareció el WhatsApp.

NOTA: Advierta el lector que el historiador Harari trató el tema con mucha más seriedad que el que suscribe.

Manuel Reyes
(*) Yuval Noah Harari. "Sapiens" Ed. Debate. 2017.

11 de mayo de 2019

A la muerte de Rubalcaba



Hoy toda España se duele por la desaparición de un gran político, de un verdadero hombre de estado de esos que ya no quedan. De esos que innovaron, crearon, organizaron y mantuvieron con mano firme la palanca del gobierno, a veces desde el escenario, a veces entre bambalinas, durante muchísimos años. El auténtico Maquiavelo del gobierno español desde los 80 hasta hace poco.

No deseo exaltar sus méritos políticos que están en todos los periódicos y noticiarios de estos días pero si le debo una mención a algunos de los académicos. Profesor de química orgánica de la Complutense, estuvo ligado a la educación en su primera etapa política con Felipe González.
Creó la Ley de Reforma Universitaria (LRU), la Ley Orgánica de Ordenación del Sistema Educativo (LOSE) y posteriormente la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo). De hecho todas las reformas educativas de importancia que se han realizado en este país las hizo él. No hemos vuelto a tener un ministro de educación que le llegue a la suela de sus zapatos.

                Yo le conocí porque me entregó personalmente un premio a la innovación didáctica. Era por entonces Secretario de Estado para la Educación. Al año siguiente sería Ministro de Educación y Ciencia. Había ideado un “Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación” porque por aquellos años, finales de los 80, estaba empezando a pegar con fuerza la informática y ya se vislumbraba que iba a tener una gran relevancia en los sistemas educativos. Él lo olfateó y montó este programa con un concurso nacional para incentivar al profesorado a meter las manos en la masa informática y comenzar a crear programas didácticos, pese a que en aquellas fechas en la mayoría de los institutos ni siquiera había ordenadores.  

Yo, por aquel entonces, estaba metido en el ajo hasta las trancas porque años antes había iniciado la enseñanza de la informática en mi instituto (pero de contrabando, por la negativa de la Inspección de Enseñanza Media de Granada que, “no creyó que la informática tendría interés para la enseñanza”). Las cosa habían comenzado a serenarse y por aquellas fechas del concurso estaba yo montando un programa para ayudar a los estudiantes a leer bien y deprisa, por aquello de mejorar la eficiencia. Amplié y perfeccioné el programa y lo presenté al Ministerio con el título de “Curso MOS de lectura rápida”. Y… no se lo creerán ustedes, pero me dieron el 2º Premio Nacional a las Nuevas Tecnologías, 1991, dotado con 500.000 pesetillas del ala (hoy puede parecer una minucia pero en aquella época supuso un bocado notable para mi hipoteca…). Y el premio me lo entregó en persona D. Alfredo Pérez Rubalcaba, que si ya de antes me caía bien, desde entonces ni les cuento.

                Además aquello me hizo famosillo en la época. Así, en los años siguientes, me convertí en un referente de las innovaciones informáticas. Estuve de ponente en las “Primeras Jornadas de Software educativo” del MEC, en Madrid, también fui ponente en el “8º Congreso de Didáctica de la Física” de la UNED, y en un montoncito más de las que ya ni me acuerdo. El caso es que aquél concurso del Ministerio, tan bien dotado económicamente, despertó el interés de una pléyade de profesores en todos los ámbitos educativos y los congresos, encuentros, jornadas informáticas, etc., comenzaron a menudear por todas partes más que las minifaldas.

                Y no quiero dejar de mencionar también la relevancia internacional que tiene la innovación que se realiza en nuestro país (cuando esto, insólitamente, ocurre). Unos años más tarde, creo que hacia el 95, una noche, a eso de las 4 de la madrugada, recibo una llamada telefónica. No necesito explicar el temblor con que cogí el teléfono maliciando alguna desgracia familiar. Pues nada de eso, era un señor que se presentó como el director de no recuerdo qué colegio de Caracas (era evidente que este buen señor no había tenido en cuenta el salto horario, allí serían las 10 de la mañana). Estaban usando mi programa en su colegio, la edición que había publicado nuestro Ministerio, y habían encontrado un fallito en el salto de una cierta respuesta. Habían llamado al Ministerio y le habían dado mi teléfono. Me pedía si podía arreglarlo y mandarle la nueva versión del programa... Me costó trabajo admitir que algo que habíamos hecho aquí, como de andar por casa, estaba siendo utilizado incluso en Hispanoamérica apenas unos años después.

                Todas estas historietas que os cuento no habrían acontecido si en España no hubiéramos tenido la suerte de tener un gran hombre de estado como Rubalcaba, que puso la educación en nuestro país a la altura de las mejores del mundo en su época.

¡Qué pena que los españoles no seamos capaces de ver los méritos de las grandes personalidades hasta que no se mueren!

¡Descanse en paz, don Alfredo!

Manuel Reyes Camacho

3 de marzo de 2019

Legislar contra natura

O el celibato en la Iglesia 


Grecia
La pederastia en la iglesia católica lleva tiempo siendo materia de escándalo para creyentes y no creyentes. El problema de los abusos sexuales contra menores se hace cada día más intolerable en una sociedad donde la sexualidad está bastante liberalizada y se entiende mal que haya que abusar de menores, con el drama que ello implica, para satisfacer unas necesidades biológicas. ¿Pero se trata de una necesidad o de una perversión? Porque más bien parece lo segundo.

El Papa ha convocado a sus próceres para tomar medidas que puedan evitarla pero es obvio que las que se han tomado no la van a conseguir y lo peor del asunto es que ellos lo saben perfectamente. Llevar ante la justicia ordinaria a los "pecadores" puede tranquilizar las conciencias de algunos por hacer intervenir la justicia humana que, hoy por hoy, parece más creíble que la divina. Pero se ha evitado ir a la raíz del problema: EL CELIBATO; y por tanto la enfermedad sigue latente. Es como cuando tomamos un calmante para un dolor de muelas, mientras no saquemos la muela...

¿Por qué razón la Iglesia Católica impuso una situación tan antinatural como el celibato a sus clérigos? Mi ignorancia de la historia me ha hecho bucear un poquito en el tema y he quedado sorprendido e impresionado por la dedicación, la consagración religiosa o más bien la obsesión religiosa, de aquellas gentes de los comienzos del cristianismo. Estaban más obsesionadas por la muerte que por la vida, de  modo que cualquier sacrificio era admisible con tal de lograr “la salvación”.

Así que, a principios del siglo IV, en el concilio de Elvira se dictaminó: "Plugo prohibir totalmente a los obispos, presbíteros y diáconos o a todos los clérigos puestos en ministerio, que se abstengan de sus cónyuges y no engendren hijos y quienquiera lo hiciere, sea apartado del honor de la clerecía." Hay que aclarar que en aquella época la gentes que se acercaban a la iglesia y eran nombrados obispos,  presbíteros, etc. eran hombres casados y con hijos y por tanto lo que se les prohibía era yacer con sus esposas, que no abandonarlas –menos mal–. Aunque el celibato entendido de este modo era todavía más tremebundo y antinatural que el actual. Hoy la Iglesia capta las voluntades casi en la infancia, recluye a los jóvenes en sus seminarios, donde no pueden tener relaciones ni tan siquiera ver a mujer alguna y, finalmente, si deciden profesar, hacen su voto de castidad. Sistema que puede explicar por qué algunos sacerdotes tienen esa fijación sexual por los niños; es lo único que conocieron en su juventud.

A mí me ha parecido que realmente la Iglesia Católica no tuvo en aquella época otro deseo al imponer el celibato que el lograr la más absoluta dedicación y consagración a los asuntos de Dios y apartarse del mundo de los hombres. Naturalmente que, con nuestra visión actual, la idea no pudo ser más errónea ni tener unas consecuencias más funestas para la Iglesia a lo largo de casi toda su historia.

En realidad la idea del celibato no era nueva, ya los monjes budistas la practicaban desde 500 años antes de Cristo. Pero eran muy ajenos a la concepción judaica de la vida. En el Génesis hay un mandato divino: “Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra”. Mucho más reciente, en la primera carta de Pablo a Timoteo dice: “Es, pues, necesario que el epíscopo sea irreprensible, casado una sola vez”. Es decir, que los judíos eran polígamos, aunque, según parece, ya no estaba muy bien visto en esta época de S. Pablo. Es obvio que saltar de la poligamia al celibato era un salto mortal sin red, no obstante que en aquella época parecía aconsejable para dedicarse a la vida apostólica.

A nivel biológico se puede añadir otro tanto, las etapas esenciales de cualquier ser vivo son, nacer, crecer, reproducirse y morir. Eliminar de esta “silla” una de sus cuatro patas es casi asegurar la caída. La sexualidad es esencial en la vida del hombre, prescindir de ella puede producir trastornos psicológicos. Existe esa necesidad biológica en todo el mundo. No obstante en algunos no es tan fuerte como en otros y en estos la exaltación religiosa puede sublimar sus deseos sexuales a cambio de unas expectativas religiosas mayores. En cualquier caso el número de hombres capaces de prescindir del sexo por una creencia elevada me temo que sea exiguo y la iglesia ha ordenado sacerdotes como los ejércitos soldados.

A mí me resulta muy difícil entender la razón por la que la Iglesia Católica moderna sigue en sus trece de no cambiar el chip en este tema, y mucho me temo que la poderosa razón no sea otra que la de no ceder y dar la razón a los protestantes. Pese a saber que legislar contra la naturaleza humana es siempre un grave error que continuará generando problemas secularmente. Más aún cuando la solución está en los mismos evangelios. En el de S. Mateo se dice:
“Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba”. (Mateo 19, 10-12).
Es decir, que Cristo ya tenía claro que el celibato no todo el mundo lo puede resistir sino solo algunos “elegidos”, y su consejo es más claro que el agua: “El que sea capaz de recibir eso que lo reciba”.

A todas luces esta es la solución correcta: Solamente los que sean capaces de resistir un celibato deben comprometerse, el resto deberían seguir una vida sexual natural. ¿Quién se escandalizaría hoy que los sacerdotes se casaran y tuvieran una familia, como los protestantes?

Amén.


Manuel Reyes

14 de agosto de 2018

En busca de la INMORTALIDAD



Hoy la investigación tiene abiertos miles de frentes pero muchos de ellos, dentro del mundo biológico, están centrados en unos u otros aspectos de la geriatría, en la forma de evitar las secuelas de la vejez. Y es que a partir de los cuarenta y tantos años, cuando hemos dejado de ser capaces de reproducirnos, para la madre Naturaleza somos una carga inútil, innecesaria. ¿Por qué alimentar a unos bichos que ya no son capaces de reproducirse? Es un gasto de energía inútil (observe el atento lector que es lo mismo que piensan los gobiernos respecto de los jubilatas.  Pero no se aflija por ello porque mientras mantengamos el derecho al voto no tendrán otra salida que alimentarnos).  Y es por esto que a partir de esta edad todos los sistemas de nuestro organismo comienzan a fallar.

Si nos empeñamos en mantenernos vivos tenemos que luchar denodadamente contra la Naturaleza (y contra el gobierno). Para ello tenemos que averiguar cómo funciona cada uno de nuestros órganos y sistemas con el fin de repararlo cada vez que se empecine en fallar. Y para ello tenemos a esos maravillosos médicos sin los que ninguno de nosotros hubiera sobrevivido hasta la senectud. Pero delante de los médicos tienen que ir los investigadores médicos, biólogos, bioquímicos, etc. que son los que averiguan cómo funciona el asunto y luego se lo cuentan a los médicos que nos curan.

—     ¿Pero es verdad que el hombre de hoy busca la inmortalidad?
—     ¡Hombre… el de hoy y el de siempre, no te fastidia! ¿Por qué si no se inventaron los mitos de la reencarnación, el alma, el elixir de la eterna juventud y cosas por el estilo?

Esta sería la respuesta fácil y chistosilla pero no, yo me estoy haciendo la pregunta en serio. Dice Yuval Noah en su libro “Homo Deus” que el hombre de hoy ha vencido ya al hambre, la peste (la enfermedad) y la guerra (hablamos de los países occidentales, claro), nos falta el curto jinete, la muerte. Y en ello estamos.

Es raro el día en que no aparece en la prensa científica, y a veces en la normal, referencias de algún estudio que va encaminado a este objetivo de vencer a la vejez. Porque vencer a la vejez es la misma guerra que vencer a la muerte, aunque distinta batalla. El que no envejece no muere.

En este articulillo que os acompaño se nos narra el reciente descubrimiento de que si mantenemos inalterado el ADN de la mitocondrias, no se envejece. Más aún si se restaura ese ADN perdido por las mitocondrias de un ser viejo, recupera su juventud. Al menos en los aspectos externos como arrugas, pérdida de pelo, etc. ¡Vamos, que si el ADN mitocondrial ese se pudiera vender en frascos iba a valer el botecito una pasta…!

No entro en explicaciones sobre los aspectos biológicos de los términos que utilizo porque lo que quiero destacar es el esfuerzo real y pertinaz de muchos de nuestros científicos por averiguar cuáles son las pautas del envejecimiento y, por ende, cuales son los procedimientos para evitarlo.

Aunque el verdadero fondo de la cuestión es:
—     ¿Pero existe realmente la posibilidad de no morir?

Por lo dicho más arriba se deduce que hoy todavía no tenemos la respuesta, aunque, bajo el punto de vista biológico, hay que tener en cuenta que NO TODOS LOS SERES VIVOS MUEREN. Los seres unicelulares que se dividen para reproducirse no mueren, porque cada célula madre se divide en dos hijas. Dicho en Román paladino: un viejo se convierte en dos jóvenes. Claro que cuando los seres vivos se complican (y aparecen las señoras y los caballeros) y aparece el sexo… ¡la fastidiamos! Los padres tienen hijos y después ellos se mueren. Y si no se mueren la Naturaleza los mata, y si tampoco esto resulta, el gobierno les congela la pensión.

¿Lo veis? Otra vez el sexo es quien tiene la culpa.

Pero hay otro aspecto de la cuestión que me gustaría tocar de soslayo: nuestros actuales poderes sobre los seres vivos. Hasta hace unos años los cambios en los seres vivos, las mutaciones, eran patrimonio de la madre Naturaleza (o de Dios, para algunos creyentes), pero desde que nuestra ciencia descubrió el ADN y vamos comprendiendo cómo funciona y cómo se cambia, ahora la evolución natural ha quedado relegada y somos nosotros los que decidiremos cómo serán las plantas y los animales en el futuro. Y, naturalmente, cómo seremos nosotros mismos, puesto que somos el bicho que más nos interesa. ¿Y esto significa que podremos evolucionar artificialmente hasta convertirnos en inmortales?

Está por ver, pero por ahí va la batalla.






18 de julio de 2018

El maleficio de las PRIMARIAS alcanza al PP


Candidatos del PP a las primarias 2018

    El PP está en primarias. Nadie lo hubiera vaticinado hace apenas unos meses, claro está que mucho menos hubiera podido nadie imaginar a Pedro Sánchez de presidente del gobierno, ni Nostradamus se hubiera atrevido. Y es que vivimos en una época donde los cambios son tan rápidos que no da tiempo a imaginarlos, vivimos en la perplejidad.

    Hace unos meses, en mayo del 17, cuando las primarias en USA (sí, sí, esas que ganó Trump) escribí un articulillo para explicar cómo este mecanismo de primarias es importado del extranjero donde tiene éxito porque allí lo que aquí llamamos “democracia” es otra cosa, y lo que aquí es un partido político allí ni se conoce. Podéis encontrar una explicación en mi blog “OLEOCENO” de esa fecha, pero lo volveré a explicar brevemente.

    En EEUU los llamados “partidos políticos” son maquinarias electorales que se ponen en marcha cuando hay elecciones, y nada más. Los líderes, los ideólogos, son personas que comulgan con la FILOSOFÍA republicana o demócrata y que hay que buscarlos en la calle. No están, ni tienen que estar, en el partido. Hay que buscarlos, estudiar su propuesta política e ideológica y exponerlos al gran público (no a los miembros del partido) para que los conozca y los vote, como un producto comercial nuevo. Como una nueva marca de jabón. La política nueva que se presenta es la del candidato, no la del partido que, casi, casi, no tiene ninguna.

    En España, en Europa, un partido político es una gran AGRUPACIÓN IDEOLÓGICA de gente que paga una cuota para mantenerlo y que tiene una “ideología” escrita, y solo cambiante en los congresos del partido. El nuevo líder tiene que salir de sus entrañas y debe ser elegido por la cúpula del partido (o por el jefe) que elige al mejor candidato dadas las circunstancias políticas del momento (o así debería ser). Cuando hay elecciones se contrata a empresas  especializadas para hacer la publicidad correspondiente.

    Como puede verse, estamos hablando de dos cosas radicalmente diferentes, por eso los procedimientos de unos no sirven para los otros. Sin embargo hemos importado de USA este follín de las primarias, debido seguramente al enorme poder de la publicidad americana que nos ha hecho creer que este proceso es “muy democrático”, aunque solo sea útil para ellos y su estructura política, no para nosotros. Para nuestros partidos es destructivo. Pero, curiosamente, nadie se atreve a decirlo.

¿Qué cambia con la adopción de las primarias?
    Pues básicamente que al nuevo líder lo eligen TODOS los miembros del partido, aunque no lo conozcan más que por lo que él dice cuando se hace publicidad a sí mismo. En lugar de ser elegido por una cúpula que sí que lo conocen bien (al menos en teoría).

¿Y esto no es más democrático?
    Esto es más asambleario. Elegir a quienes no se conocen bien es absurdo y engañoso por dos razones:

a) La mayoría de los electores no conocen en profundidad el momento político que atraviesa el país, solo superficialmente, o ni siquiera eso.

b) Los líderes que se presentan a las primarias no pueden tener ideologías distintas puesto que la del partido ya está escrita y ratificada por todos. Su postulación solo puede ser personalista, ligeros enfoques distintos de  los temas que ya están escritos en la “biblia” del grupo. De aquí se deriva el gran daño que causan al partido. No se combate sobre ideas sino sobre personas.

¿Y no es lo mismo que se equivoque la gran masa del partido a que lo haga la élite del mismo?
    No, en absoluto. Cuando la élite del partido elige un líder, toda la masa del partido lo apoya sin discusión y el resultado final es UN partido con UN líder. Aunque el tiempo posterior venga a decir que falló el líder.
Cuando se presentan a la elección dos o más candidatos los miembros del partido se decantan por uno u otro por razones personalistas, como indicamos antes. El partido se divide en varias facciones que, con el tiempo, van pasando de ser adversarios, a ser contrarios, a ser enemigos,  a ser enemigos irreconciliables. El resultado final son DOS líderes, con DOS partidos enemistados. Uno gana las elecciones y el otro pierde y ahora tenemos UN líder con la mitad del partido a favor y la otra mitad en la oposición.

    Y esto no os lo cuento como resultado de una reflexión más o menos acertada sino por la experiencia vivida en mis propias carnes en los pocos años que dediqué a la política en UPyD. Éramos un grupito de gente encantada con las nuevas ideas del partido, unidos hasta la médula, casi de la familia, pero teníamos que ser democráticos y dar ejemplo, así que decidimos hacer primarias. En Granada se presentaros dos candidatas y ocurrió tal como os he contado. Al final fuimos dos microgrupitos enfrentados, irreconciliables, que luchamos y morimos con las botas puestas hasta que al partido se lo cargó su propia jefa, Rosa Díez.

    La cualidad esencial que marca el éxito de la humanidad es la COLABORACIÓN (según el pensador de moda Yuval Noah). Cualquier sistema que dificulte o anule la colaboración va en contra del progreso social, como ocurre con los movimientos independentistas. El sistema de primarias trasladado a Europa no logra elegir al mejor líder sino dividir a un partido político en pedazos irreconciliables.

    Resulta sorprendente, pero cierto, que cuando al líder lo elige la cúpula del partido todo el mundo lo acepta y lo apoya. ¿Por qué no seguir con lo que teníamos?

Manuel Reyes


3 de junio de 2018

Luz Negra



    Hablar de la luz es apasionante cualquiera que sea el camino que queramos recorrer porque es la energía que nos mantiene vivos a los seres vivos y porque es uno de los misterios mejor guardados del universo que habitamos. Por no decir que es uno de los fenómenos naturales cuya última esencia es incapaz de comprender nuestro cerebro… hasta hoy.

    Si los antiguos escribas de la Biblia hubieran sabido algo de ciencia habrían descrito la creación del hombre de otro modo: “ … y Dios tomó barro y lo modeló a su imagen y semejanza, exponiéndolo después a los rayos del sol para conferirle la vida”, porque eso del soplo queda un poquito desatinado. Y porque es verdad que nosotros somos polvo de estrellas (*) más luz solar:

Hombre = polvo de estrellas + luz 

   Algunos pensarán que a esta ecuación le falta un término: H = polvo de estrellas + luz + mala leche, pero me niego a admitirlo porque los hombre también tenemos ratitos en que somos buenos. Otros dirán que el término que falta es el alma: H = polvo + luz + alma, pero chicos, ya sabéis que desde que Darwin descubriera lo que descubrió, o le concedemos alma a todo bicho viviente o no hay manera de saber de dónde vino la nuestra.

   Pero nos hemos ido por las ramas, más bien por las nubes. Y es que el tema lo provoca. En realidad el motivo por el que estamos aquí, en este lugar del conocimiento, es mucho más humilde. Un alumno nos ha preguntado: ¿Qué es la luz negra? Y esto no necesita de tanta “filosofía”, así que nos centraremos.

   La luz es la forma en que la energía se transmite de unos cuerpos a otros en el universo. Su naturaleza ha sido un misterio en todas las épocas de la ciencia, desde que Newton diera su primera idea corpuscular y después Maxwell la pusiera en tela de juicio con su espléndida teoría ondulatoria hemos tenido un tira y afloja permanente. Por fortuna hoy sabemos ya que la luz se comporta como onda cuando se propaga y como partícula cuando interacciona con la materia.

   Pero no queda ahí la cosa porque a cada nuevo paso de la ciencia descubrimos propiedades más y más sorprendentes como su propagación en forma LASER, esto es, con todas sus ondas vibrando “al paso” como los soldados en un desfile, o como las ocurrencias de Einstein de que los rayos de luz se propagan en maravillosas líneas curvas cuando avanzan por el universo, debido a los campos gravitatorios de las estrellas; o el incomprensible entrelazamiento cuántico (**) entre fotones distantes (creo que la última hazaña fue realizada por astrónomos españoles que lograron entrelazar dos fotones, uno situado en los observatorios del Teide y otro en el de La Palma) (***). Dos fotones entrelazados se comportan como una única partícula de modo que lo que le ocurre a uno le sucede también al otro y la transmisión de la información se hace de forma instantánea, no a la velocidad de la luz, ¡Toma ya! Pero de nuevo se nos escapan los caballos, volvamos al redil.
Fig. 1 El espectro electromagnético

    La luz visible es algo muy sencillo si utilizamos como herramienta la teoría ondulatoria clásica. La luz es una onda electromagnética que se propaga en el vacío y que puede tener una amplísima gama de longitudes de onda. Ese órgano tan querido por nosotros que es nuestro ojo, solamente es sensible a una gama muy, pero que muy estrecha de longitudes de onda; concretamente entre 400 y 750 nm (nanómetros, 10^-9 m). Por debajo de los 400 nm está el ultravioleta y por encima de los 750 nm el infrarrojo.

   Por fortuna hoy disponemos de otros “ojos” construidos por nuestros ingenieros que pueden ver, y con gran precisión, en el ultravioleta, en los rayos x (una radiografía solo es una fotografía en la que no salimos nada favorecidos, pero los médicos se empeñan…). Por la otra banda también tenemos aparatitos capaces de ver en el infrarrojo (hoy los utilizan mucho los malos de la películas), y no digamos de los radares, de las radios, de los teléfonos móviles y ordenadores que emiten y reciben información en las bandas de unos pocos centímetros y finalizando con los inmensos radiotelescopios capaces de recibir información del espacio profundo.

 ¡Pero, caramba, no hemos visto a la “luz negra” por ninguna parte! ¡Calma chicos! Es que esto de “luz negra” es un nombrecito rimbombante y paradójico de esos que ahora gustan tanto pero que describe simplemente a la luz ultravioleta. O mejor dicho, al efecto que se produce cuando iluminamos a la gente que baila en una “disco” con unos focos de luz UV. Por supuesto que en principio parece un empeño absurdo, salvo que intentemos poner a las chicas morenas, pero es que cuando la luz es absorbida por las moléculas de los colorantes que tiñen los vestidos de chicos y chicas, son reemitidos con longitudes de onda más bajas, de luz visible. Parte de la energía de la luz incidente en el vestido es absorbida y emitida en forma de calor (infrarrojo), y el resto es reemitida a menor energía que la luz incidente, esto es, con longitudes de onda más bajas y por tanto dentro del visible.
Fig. 2. Efectos de la luz UV sobre personas y vestidos

   Se pueden obtener efectos muy teatrales y sorprendentes cuando a los bailarines se les ilumina con luz ultravioleta (lo que no se aprecia) y de pronto, como por arte de magia, cambian los colores de sus vestimentas. O mejor cuando el escenario está en la oscuridad y de pronto, al iluminarlo con luz UV, “aparecen y desaparecen” bailarines con colores fosforitos al compás del encendido y apagado de unos focos que nadie puede ver. Simples trucos de magia barata. Y es que nuestros conocimientos científicos y desarrollos tecnológicos también pueden usarse para divertirnos.

 Manuel Reyes 


 (*) Polvo de estrellas es un modo poético de llamar a los elementos de la tabla periódica y unos cuantos miles de compuestos sencillos (H2O, CO2, N2, O2, SO2, carbonatos, sulfatos, hidrocarburos, aminoácidos sencillos,…) que quedan formando nubes de polvo y gases tras la explosión y muerte de una estrella supernova. En el universo primitivo solo había hidrógeno y un poquito de helio pero cuando se formaron las primeras estrellas, en ellas se originaron todos los elementos químicos como subproductos de las reacciones de fusión nuclear que tienen lugar en su interior. Las estrellas son los hornos donde se fabrican todo el resto de elementos químicos, y cuando estos se enfrían, tras la muerte de la estrella, se combinan unos con otros formando miles de compuestos sencillos. Todo ello forma el polvo cósmico del que se hacen los planetas, como la Tierra. Y en la Tierra, con los compuestos químicos que forman su corteza y la energía aportada por la luz solar, se forman una infinidad de compuestos orgánicos complejos, que se auto organizan siguiendo las leyes físico-químicas y forman los seres vivos. Como este que ahora os escribe. ¿No es asombroso? 

 (**) El entrelazamiento cuántico se puede producir entre partículas elementales, no solo fotones, y consiste en que las partículas entrelazadas, aun no estando juntas, pueden comportarse como si fuesen la misma partícula, con una misma función de onda. Es la demostración experimental de uno de los grandes errores de Einstein, la famosa “paradoja EPR” planteada por Einstein, Podolsky y Rosen para mostrar la, a su juicio, incoherencia de la Teoría Cuántica. Pero como no es posible explicar este apasionante desafío científico en pocas palabras recomiendo echar un vistazo a una más amplia información: https://es.wikipedia.org/wiki/Entrelazamiento_cu%C3%A1ntico 

 (***) “Los experimentos de entrelazamiento cuántico entre Tenerife y La Palma ayudarán a desarrollar la teletransportación”. https://www.eldiario.es/lapalmaahora/sociedad/experimentos-entrelazamiento-Tenerife-Palma-teletransportacion_0_636587321.html 

18 de marzo de 2018

Sobre la JUSTICIA, la CIENCIA y la EDUCACIÓN



La discusión sobre la Prisión Permanente Revisable ocupa en esta época un papel destacado en toda la prensa y en la actividad parlamentaria, especialmente en esta última donde tuvimos ocasión de ver un espectáculo deplorable en el que  volvemos a preguntarnos una y otra vez, pero ¿a quiénes hemos votado? ¿Es verdad que estos nos representan?

El tema es, debería ser, eminentemente jurídico, pero claro, cuando se trata de justicia de un modo u otro se suele confundir con la venganza y entonces se convierte en un tema muy pueblerino. Por otro lado, y debido a su anárquica aplicación, la justicia nos suena a chacota porque a los grandes ladrones de guante blanco no se les obliga a devolver lo robado y los delincuentes en general están en la calle a los pocos meses. Como reconoció el propio presidente del Tribunal Supremo, en España tenemos una justicia de robagallinas.

Adelanto que soy un lego en materia jurídica así que ruego a mis posibles lectores que no se tomen muy en serio lo que digo y mejor busquen bibliografía de fuentes más fiables.

Por lo que yo he podido entender la Prisión Permanente Revisable es una especie de cadena perpetua con el atenuante de que puede ser revisada en ciertos periodos de tiempo. Si esto se toma como una venganza de la sociedad ante ciertos crímenes horrendos puede parecer un poco excesiva. Si se toma bajo el punto de vista de la izquierda “guay” para la que “los presos son víctimas del sistema capitalista”, sería inaceptable. Pero si la consideramos como un modo posible de salvaguardar a la sociedad ante criminales irremisibles e irrecuperables entonces a mí me parece bastante razonable.

De hecho, este tipo de prisión está aceptado por la Corte Internacional Penal y por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo y la tienen la mayoría de países europeos como Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Bélgica, etc. ¿Entonces cuál es la razón por la que no podemos tenerla nosotros?

A mi modo de ver, aparte de las poses políticas de nuestra izquierda guay, la razón profunda está en los cimientos mismos de la justicia penal española que, si no estoy equivocado, se basa en el artículo 25.2 de la Constitución: “Las penas privativas de libertad están orientadas hacia la reeducación y reinserción social”. Esto es, creemos que todo bicho viviente puede ser reeducado y reinsertado en la sociedad, lo cual es EVIDENTEMENTE FALSO, completamente erróneo, eso lo sabe todo el mundo, pero seguimos manteniendo  esta falsedad como fundamento jurídico.


Yo recuerdo haber escuchado en mi época de estudiante que la justicia se instauró en las sociedades primitivas para evitar la venganza y el odio entre la sociedad al juzgar los crímenes personas sabias y ajenas al conflicto. Lo que supuso un bien social inigualable. Pero también que el estado tiene la obligación ineludible de salvaguardar a su población de los asesinos, ladrones, violadores, y demás malhechores. Entonces uno se pregunta: ¿si un violador no puede ser reeducado y por tanto no puede ser insertado en la sociedad, qué hacemos? ¿Lo dejamos en libertad al cabo de unos añitos para que siga violando chavalas? Los norteamericanos lo tienen claro: lo matamos. Pero nosotros no somos tan salvajes, así que habría que idear una pena que consista en salvaguardar a la sociedad de este peligro y eso podría ser la prisión permanente revisable o cosa por el estilo.

La ciencia neurológica sabe hoy cosas que pueden ayudar mucho en este pleito. De un modo muy simple, y por tanto muy inexacto, podríamos decir que la conciencia es una cualidad de nuestro cerebro y que se la puede tener en diversos grados de plenitud e incluso hay quien no la tiene. Pero precisemos la terminología para no incurrir en errores de bulto.

La CONCIENCIA se define hoy como la capacidad que tenemos para valorar el presente. Y la cantidad de información asimilada e integrada se corresponde con el nivel de conciencia. Esto nos dice que la conciencia es un proceso emergente del cerebro y, como bien sabemos, no todos los cerebros funcionan igual de bien. Es más, el nivel de conciencia de cada uno de nosotros depende de la cantidad de cultura asimilada, “digerida”. Por tanto para las personas que no han tenido el privilegio de educarse en un ambiente cultural tendrán un nivel de conciencia bajo. Ya solo por estas definiciones uno puede sospechar que una reeducación carcelaria, bien pasada la mayoría de edad, no va a tener un impacto apreciable en el nivel de conciencia de los presos.

No debemos confundir la conciencia con la CONSCIENCIA que no es más que el estado por el cual el sujeto tiene conocimiento de sí mismo y su entorno.

Pero la conciencia tiene diversos sones, uno de los cuales es la EMPATÍA que es la que nos viene al pelo en este análisis. Podemos definirla como la capacidad de comprender y compartir los pensamientos, deseos y sentimientos de otra persona. Gracias a la empatía nos duele el dolor ajeno, nos ponemos en el lugar de los demás para enjuiciar las situaciones y comprendemos porqué los demás piensan como lo hacen. Alguien ha definido la COMPASIÓN como la empatía en acción.

Las zonas de nuestro cerebro que están más implicadas en este proceso de la empatía están perfectamente localizadas (en la corteza cingular anterior y en la ínsula) e incluso el tipo de neuronas mayormente implicadas que son las recientemente descubiertas neuronas espejo.

Al igual que la conciencia, la empatía tiene su componente biológica y su componente educativa. Dependiendo del ambiente familiar, educativo y social en que se han desarrollado los niños se  incentiva la empatía o, por el contrario, se  inhibe. Ha podido demostrarse que en los profesionales que viven rodeados del dolor ajeno, como fisioterapeutas y algunos médicos, se produce una rápida regulación emocional de la empatía inhibiendo el proceso de percepción del dolor foráneo. También se ha visto que los psicópatas tienen un cerebro incapaz de empatizar y comprender las emociones de los demás.

¿Qué más necesitan los legisladores para comprender que el único modo que existe para proteger a la sociedad de los psicópatas es mantenerlos al margen?

Y quiero terminar esta reflexión resaltando un hecho: los que han recibido por herencia un cerebro incapaz de empatía, o la han destruido por haber tenido una infancia desestructurada y nefasta, NO SON CULPABLES, puesto que no ha intervenido en ello su voluntad consciente. Por tanto no merecen ser castigados por esta razón sino tan solo ser apartados, en caso de haber delinquido,  para que no causen más daño a los demás. Eso sí, el Estado y la sociedad en su conjunto, somos responsables de que algunos niños no reciban el cariño y la educación adecuada para mejorar sus cualidades humanas.

Manuel Reyes Camacho

15 de marzo de 2018

STEPHEN HAWKING ha muerto


El 14 de marzo de 2018


El científico más famoso de la actualidad, y sin duda, el más leído. Su famoso libro de divulgación científica “HISTORIA DEL TIEMPO” se tradujo a todos los idiomas existentes y se vendió por millones en todo el mundo. Solo Einstein se le puede comparar en fama y popularidad.

La terrible enfermedad (ELA) que le diagnosticaron cuando iba a comenzar su tesis doctoral le otorgaba un par de años de vida, hasta el punto de que pensó no comenzar su tesis. Sin embargo ha logrado vivir hasta los 76 años. Un gran éxito de la medicina moderna y de su fuerza de voluntad. Murió en la noche del número PI, como han publicado algunos medios de prensa, el 3-14, el 14 de Marzo. Más aún, nació el 8 de enero de 1942, exactamente 300 años después de la muerte de Galileo (el 8 de enero de 1642). Y más; ha muerto en la misma fecha en que nació Einstein (el 14 de Marzo de 1879). Y es que entre los científicos también hay magia.

Hizo la tesis con el que luego sería su gran amigo y colega Roger Penrose que acababa de deducir la existencia de las singularidades en el universo, a las que luego los “amigos”, para mofarse de su idea, les llamaron “agujeros negros” (en inglés coloquial “ojo del culo”). Hawking decidió finalmente hacer su tesis de la mano de Penrose y, desarrollando la Teoría de Relatividad General de Einstein, llegaron a la conclusión que el Universo debió partir de una singularidad inicial, de un agujero negro.

Es inevitable recordar que esta hipótesis de Hawking y Penrose sobre que la existencia de los agujeros negros podía deducirse de la Relatividad, añadía un punto más de credibilidad a la teoría del Big-Bang de LemaÎtre (1927). Y esto volvió a levantar el interés en el antiguo revuelo  eclesiástico que formó el jesuita, físico y matemático, Lemaître al hacer coincidir su hipótesis con lo que se decía en el Génesis respecto a cómo Dios hizo al universo.  Lo que puso a Hawking en el escenario del gran teatro de la ciencia y los dioses que ya inaugurara Galileo en sus tiempos.

Más tarde demostró que los agujeros negros “se debían evaporar”, esto es, que acabarían desapareciendo. A lo que se llamó después la Radiación Hawking. No obstante sus grandes aportaciones, su labor científica no ha llegado nunca a la envergadura de un Einstein ni un Newton, que le dieron la vuelta al conocimiento científico. Que originaron dos auténticas “revoluciones científicas” en el lenguaje de Thomas Kuhn. Ha ocupado hasta su muerte la Cátedra Lucasian, de matemáticas, de la Universidad de Cambridge, la que ocupó Newton.

Me ha admirado siempre, aparte de su facilidad y maestría para hacer sencillo lo complejo y facilitar el conocimiento científico a todo el mundo, su valor para no ocultar su no creencia en los dioses. Nunca lo ocultó, más bien lo difundió. Einstein tampoco era creyente pero siempre que le preguntaban sobre ello respondía tan astuta y diplomáticamente que mucha gente llegó a creer lo contrario.

Mi experiencia personal con él, aparte de haber tenido su libro Historia del Tiempo en mi mesita de noche como la biblia durante meses releyendo y subrayando, tuvo lugar cuando vino a Granada en el 2001, invitado por el IAA (Instituto de Astrofísica de Andalucía). Dio una conferencia en la sala de la Caja Rural y yo conseguí un butaca entre las primeras filas (reconozco que por enchufe) y viví una experiencia que jamás podré olvidar. Tras las presentaciones, el escenario quedó vacío y apareció por fin Hawking en su famosa silla de ruedas. Largos aplausos y finalmente silencio y gran expectación. Expectación, expectación, expectación, perplejidad, asombro. Pasaban los minutos y Hawking no se movía, no hablaba, no ocurría nada, absolutamente nada. Quizá pasaron 10 minutos, un año, un siglo, no sabría decir, y no se movían ni las moscas. Empezamos a mirarnos unos a otros con asombro, comenzaron los murmullos ¿Está vivo? ¿No se habrá muerto? De repente uno de los jóvenes astrónomos granadinos que estaba en la primera fila saltó de su asiento, subió al escenario de otro salto, rodeó la silla de ruedas y agarró el cable que pendía de ella, lo fue levantando del suelo hasta que por fin halló el enigma: ¡¡SE HABÍA DESENCHUFADO!! Inmediatamente se encendió la pantalla y comenzó la conferencia como si nada hubiera ocurrido, eso sí, sin mover ni un dedo, ni una pestaña.
Hawking en Granada
Fue una charla sencilla, genial y llena de simpatía, como es su personalidad, hasta se había traído un chiste gráfico sobre el Granada Club de Fútbol y fotos en las que aparecía él en un episodio de “Star Trek” jugando a las cartas en una mesa con Newton y Einstein.  Y es que el chaval nunca fue un arquetipo de humildad.


Nos hizo un repaso de la situación del conocimiento científico actual absolutamente clarividente pero hubo algo que me impactó y tampoco olvidaré. Nos comunicó como el final de la Evolución Natural de las Especies había llegado. El dominio que sobre el genoma habíamos logrado hacía que pudiéramos cambiar no solo el trigo o los tomates, como ya se estaba haciendo, sino el futuro del resto de animales y plantas. La Naturaleza necesita cientos o miles de años para que una mutación se consolide, nosotros lo podemos hacer en unas horas de laboratorio y a nuestra conveniencia. Ahora los que vamos a hacer el mundo a nuestra imagen y semejanza somos nosotros.

Un hombre irrepetible, extraordinario, una de esas lumbreras que iluminan el camino de la humanidad. Sin ellos no avanzaríamos. Descanse en paz.

Manuel Reyes