14 de marzo de 2024

3,141592653589793238462...

 


    Esta mañana la tele vomitaba noticias de las que te producen acidez estomacal, más incluso que de costumbre. Pero entre toda esta basura política de pronto relumbró algo, “hoy, catorce de marzo, se celebra el día del número Pi”, dijo el locutor, como que no quiere la cosa. Di un respingo en el sillón. ¿Qué? ¿Cómo?

       ¡Cómo han cambiado las cosas!, en mis tiempos de juventud la noticia hubiera sido: “Hoy se celebra la onomástica de Santa Matilde, San Jacobo, San Afrodísio, Santa Avelina, …”. ¡Y es que esto de la secularización no para!

      ¿Pero por qué demonios el número Pi? ¿Qué relación tiene este numerillo con el 14 de marzo? Al fin me di cuenta del truco: hoy es día 14 del 3 (o sea 3/14, como escriben los anglosajones), y claro 3,14159265… es justamente el número Pi. Si, si, ese que seguimos escribiendo en griego:

  ¿Pero por qué ese número misterioso de infinitos decimales merece un día del año?  Quizá a más de uno se le ha olvidado lo que le contaron en la escuela. Resulta que si dividimos la longitud de una circunferencia entre su diámetro, sale ese número misterioso: 3,141592… Pero el gran descubrimiento fue que esto ocurría siempre, cualquiera que fuese la circunferencia, grande o pequeña. Y para mayor asombro os contaré que ya en la antigua Babilonia y en Egipto, hace más de 4.000 años, ya se habían dado cuenta de esto y habían calculado que ese valor era de 3,125. Y que, 3.700 años después, Arquímedes, en el 300 AdC, precisó más y calculó que su valor estaba entre 3 y 1/7 y 3 y 10/71(Esto es, mayor que 3,140845 … y menor que 3,142857 …). Ocho siglos después, en el siglo V, DdC, el sabio matemático chino Zu Chongzhi, calculó un valor de 3.1415926. El Pi que hoy usamos contiene 31 billones de dígitos después de la coma y es el que tienen que utilizar los de la NASA y todos los que se dedican a lanzar cohetitos y satélites y esas cosas.

       ¿Y no os habéis preguntado nunca, pero cómo demonios se las arreglaban en aquellas épocas para medir la longitud de una circunferencia? ¿Cómo lo harías tú, con qué clase de regla? Hoy sabemos que dibujaban polígonos inscritos y circunscritos (hexágonos, dodecágonos, etc.) y así sabían que la longitud de la circunferencia era mayor que el perímetro del polígono inscrito y menor que el circunscrito. ¡Qué listorros eran nuestros antepasados!

  Pues, si a ti te parece que esto no pasa de una curiosidad matemática, te equivocas de plano. Hoy este milagroso número aparece en casi todas las ecuaciones matemáticas de la ciencia que nos explican cualitativa y cuantitativamente cómo es el universo en que vivimos. Podríamos poner doscientos ejemplos, pero como muestra un botón: El principio de incertidumbre de Heisenberg (1), de la mecánica cuántica, que establece el límite en la precisión con la que se pueden conocer simultáneamente ciertos pares de propiedades físicas, como la posición y la cantidad de movimiento de una partícula elemental, como el electrón, por ejemplo, aparece el número Pi:


¿Pero sabéis lo más grandioso a asombroso del número Pi? Pues resulta que ese número es seguro que  también lo han logrado averiguar los cientos de miles de millones de seres vivos inteligentes que, sin duda, existen en otros planetas (sí, sí, estoy hablando de extraterrestres), planetas que circulan alrededor de los cientos de miles de millones de soles, como el nuestro que tiene nuestra galaxia, la Vía Láctea. Además de los cientos de miles de millones de galaxias que hay en el universo. Porque en todos estos lugares, el cociente entre la longitud de la circunferencia y su diámetro es justamente el número Pi. ¿No es maravilloso? Si alguna vez os topáis con un OVNI y aparece en la puerta una bella extraterrestre …  mostrarle el número Pi, 3,14159265 y os comprenderá inmediatamente (lo que os traerá una gran ventaja al demostrarle así que no sois un chimpancé sino un ser inteligente. Bueno…  más o menos inteligente) porque nuestro conocimiento matemático y científico es universal ya que consiste en conocer la estructura del mundo, y el universo tiene la misma estructura en todas partes.

                                                                        Extraterrestre doctora en matemáticas

Y es que algunas personas de nuestra humanidad, en lugar de dedicarse a tirarse piedras como dos tribus de monos capuchinos cariblancos, y tal como ocurre en nuestro Congreso de los Diputados, se dedican a pensar, investigar y alcanzar verdades eternas. Auténticas joyas que llenan nuestro tesoro cultural, ese que hoy nos hace ser tan ricos y vivir tan requetebién.

       ¿Qué dices? ¿Que no vivimos tan bien? Pues repasa cómo vivía la gente en la edad media, o en la edad del bronce, o en el paleolítico.

Me refiero a ese inmenso tesoro que guardamos y vamos engrosando constantemente y que comenzó con la gran joya del descubrimiento del ciclo vital de las plantas: de la agricultura, que permitió al hombre nada menos que fabricar su propio alimento. Lo que cambió sus vidas pasando de nómadas a sedentarios, entre otras muchas cosas. Al invento de la escritura que nos permitió fabricar una memoria artificial y universal, casi indeleble: nuestra historia. Y también dar testimonio de nuestra desbordante fantasía. Que siguió con el descubrimiento del modo de deshacer y volver a hacer las rocas, estoy describiendo la cal, el yeso, el mortero romano de cal y arena, el cemento, etc., que permitió construir casas, puentes y calzadas sólidas. A convertir minerales en metales puros, como el cobre, estaño, hierro. Y, siguiendo a grandes saltos, qué me decís del invento de la máquina de vapor que dio origen a la era industrial que nos permitió fabricar máquinas que trabajan por nosotros y que hoy es ya casi parte de nuestra historia porque vivimos en una época nueva, la de las comunicaciones que está convirtiendo al planeta en la casa común de todos, con la electrónica, la informática, la robótica y la inteligencia artificial.

Todo este inmenso tesoro lo han ideado, soñado, fabricado y construido, los pocos sabios que en el mundo han sido. La inmensa mayoría de los humanos han (hemos) pasado por el mundo sin pena ni gloria. Han y hemos vivido; y punto. Claro que también hay una minoría de humanos cuyas vidas solo han servido para causar dolor, sufrimiento, destrucción y muerte, me refiero a los psicópatas. Esas personas que han heredado todos los genes menos los de los sentimientos, que carecen de empatía y de sentimiento de culpa, pero que les sobra narcisismo, orgullo, maquiavelismo y ambición. No quiero nominar a personajes actuales que todos conocemos, pero sí a los más grandes de nuestra historia reciente: a Stalin, Hitler, Mao Zedong… Que se encargaron de convertir parte del planeta en un verdadero infierno. Y los seguimos teniendo.

    Y es que la vida en nuestro planeta es esto. Tenemos de todo, bueno y malo, el yin y el yang, los creadores y los destructores.  La clave parece estar, pues, en aprender a convivir con lo que nos rodea, vivir en calma y buscar la felicidad. Y para ello hay que seguir aprendiendo, investigando, y aplicando con lealtad, generosidad y sabiduría nuestro cofre del tesoro, lleno de conocimientos.


(1) Heisenberg: La relación de indeterminación de Heisemberg establece que la indeterminación en la posición (Delta x) por la indeterminación en la cantidad de movimiento (delta p) es igual o mayor que "h" la constante universal de Plack (h=1,9864x10(-25) julios por metro) partido por 4 veces el número Pi. En otras palabras, cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su momento lineal y, por tanto, su masa y velocidad.





23 de diciembre de 2023

¿Qué es un CHATBOT?

    Cada día las nuevas tecnologías utilizan de forma más clara y decidida a la Inteligencia Artificial (IA). Y no a todo el mundo le hace esto mucha gracia, incluso hay a quien le asusta, pero casi a todos nos preocupa. Es como si un extraño duende, nuevo y desconocido, y de cuyas intenciones desconfiamos, se estuviera infiltrando en nuestras vidas. 

     Sin embargo, algunos estamos más bien entusiasmados por las nuevas diabluras de ese geniecillo al que llamamos IA. Y nos ocupa más que nos preocupa porque, el muy puñetero, cambia tan deprisa que a uno le falta tiempo para intentar comprender sus nuevos poderes. 
    
     ¿Qué harías tú si en una charla con un amigo te dice… “¡No hombre, pero si la Iglesia ya admitió que el infierno en realidad no existe!”? Y tú te quedas con cara de perplejo irresoluto pensando, “anda leche y yo que, por si acaso, me quería confesar por haber votado al PP en las elecciones andaluzas…” 

     Esa noche no duermes por si el demonio se ha escondido bajo tu cama en forma de gaviota. Y al día siguiente te vas derecho a una biblioteca para esclarecer el atolladero moral-conceptual. 

     Si estuviéramos en tiempos de mi juventud te irías a la mayor biblioteca del pueblo le preguntarías a la bibliotecaria: “Señora quiero algún libro que hable sobre lo que la Iglesia piensa del infierno” La señora, doña Virtudes, te miraría de arriba abajo sospechando si no serías un cura de incógnito del Santo Oficio y sin mediar palabra te señalaría el archivador. El archivador era un mueble de aspecto vetusto y sombrío con cientos de cajoncitos. Pero lo peor es que cada cajoncito contenía miles de fichas. Tú abrías el cajoncito que decía “i” y empezabas a leer fichas: “Ivanhoe”, “Inés del alma mía”, “Ifigenia”, “El Infierno de los enamorados”, “El infierno de Dante”, “10 libros desde el infierno”, “Infierno, Purgatorio y Paraíso” … por aquí, por aquí vamos bien. Y con un poco de suerte en menos de una semana, y sin poder librarte nunca de la mirada inquisidora de doña Virtudes, llegarías a la conclusión de que eso no está escrito en ningún libro. 

     Pero sobre los años 90 aparecieron los BUSCADORES, ¡oh maravilla! Entrabas en Google y te encontrabas con un espacio que te invitaba: “Buscar en Internet…” Entonces le escribías tu duda existencial y en un santiamén te contestaba: “En 0,32 segundos, 12.100 resultados”. Y… efectivamente allí estaban los 12.100 artículos, revistas, blog y periódicos que hablan del tema. En 6.000 de ellos se dice que sí, que en efecto el Papa Francisco así lo dijo, y en los otros 6.100 se dice que no. Que es mentira. Ahora tú, en tan solo uno o dos días de frenética lectura puedes llegar a una conclusión. Habíamos simplificado las cosas, sin duda. 

     Y es que un BUSCADOR o MOTOR DE BÚSQUEDA es una herramienta que te permite buscar y recuperar la información más relevante basada en las palabras clave de tu pregunta. Una auténtica maravilla que te ahorra miles de horas de trabajo y que, si tienes clara la fiabilidad y el sesgo ideológico de las distintas fuentes, puedes alcanzar una conclusión válida. Válida para ti, en función de tu ideología. 

     Pero antes de ayer aparecieron los CHATBOTS. Entras, por ejemplo, en Microsoft y te encuentras en el ángulo superior derecho de tu pantalla un extraño símbolo azul. Picas en él y cambia la zona derecha de la pantalla apareciendo el simbolito más grande y el nombre: “COPILOT” (hace dos días se llamaba BING) y te saluda: “Hola! Puedo hacer aún más que Microsoft Edge (el buscador), pregúntame cualquier cosa…” Y yo, erre que erre, le hice la misma preguntita. En unos cuantos segundos comienza a aparecer en la pantalla un texto, letra por letra, como si alguna persona estuviera contestándote, pulsando su teclado. Y he aquí la respuesta que me dio: 

«Sí, hubo una controversia en torno a este tema. Según un artículo publicado por el diario italiano "La Repubblica", el 29 de marzo de 2018, se afirmó que el Papa Francisco creía que el castigo eterno no es real y que “no existe un infierno en el que sufren las almas de los pecadores para toda la eternidad.” 

 Sin embargo, el Vaticano desmintió rápidamente esta información, aclarando que el encuentro entre el Papa Francisco y el periodista fue una reunión privada y no una entrevista. Aseguraron que las palabras citadas en el artículo eran una reconstrucción del periodista y no una transcripción fiel de las palabras de Papa. 

En numerosas ocasiones, el Papa Francisco ha afirmado la existencia del infierno en sus discursos, homilías y otros mensajes pastorales. Por lo tanto, la doctrina oficial de la Iglesia Católica sobre la existencia del infierno no ha cambiado.» 

     He copipegado solo algunos párrafos que me han parecido los esenciales, porque la respuesta era bastante más amplia y detallada. Además, he suprimido los numerosos enlaces que remitían a los documentos originales consultados. Mi intención es solo mostrar la eficiencia increíble de un chatbot, el ahorro tremendo de tiempo en la búsqueda de repuestas y el lenguaje claro, preciso y amable del ingenio. 

     Si preguntas a un chatbot, ¿Qué es un chatbot?, te contesta así: 

«Chatbot: Es un programa informático que utiliza la inteligencia artificial (IA) para simular conversaciones humanas a través de mensajes de texto. Los chatbots pueden entender y responder automáticamente a las preguntas de los usuarios, simulando una conversación humana. Su objetivo principal es mejorar la experiencia del usuario permitiendo una comunicación rápida, efectiva e inmediata.» 

     Si prefieres otra definición en román paladino yo te diría que ahora para encontrar la respuesta a una pregunta vas a una “biblioteca virtual” que es tu ordenador o tu móvil, le haces la pregunta a la bibliotecaria (el chatbot) y ella no te indica los libros o artículos a consultar, sino que, como se los ha leído todos y los tiene en su memoria, te contesta correctamente, como lo haría un profesor ante la pregunta de un alumno en clase. 

     Claro está que un chatbot, como un profesor, también puede equivocar la respuesta. A mí, como buen científico, me gusta la experimentación así que le he hecho a mi Chatbot algunas preguntas complicadas cuya respuesta conozco perfectamente y… en efecto, en una ocasión, solo en una, se equivocó. Se lo hice saber, me pidió educadísimamente perdón, se puso a informarse de nuevo buscando nuevas fuentes y finalmente me dio la respuesta correcta. 

     Esto nos enseña que los chatbots no son infalibles y es bueno consultar las fuentes que ha utilizado (y que nos ofrece siempre) para confirmar la respuesta. 

     Y otro dato importante: el Chatbot, como los ya antiguos buscadores, solo tienen disponible lo que hay publicado en Internet (y no siempre todo). La información que figura en los libros o informes que no se han transcrito a Internet, no existe para ellos. No olvidemos pues que hay cientos de miles, acaso millones, de libros en las bibliotecas del mundo de los que Internet no tiene constancia. 

     Otro aspecto que me gustaría comentar es sobre si los CHATBOT son realmente inteligentes o no. Sobre esto hay también una gran controversia, y ya hablé de ello en mi artículo anterior. Si nos atenemos al clásico Test de Turing (1), sí que lo son, especialmente el CHAT-GPT, según tengo entendido (yo no los he probado todos). Pero este test se remonta a los años 50 del siglo pasado, hoy los informáticos, ayudados por los lingüistas, han logrado hacer programas que te contestan siguiendo las reglas gramaticales del lenguaje como lo hacemos nosotros y esto hace que parezcan inteligentes. 

     Yo quisiera seguir sospechando que los ordenadores solo usan prestada la inteligencia de sus programadores, pero ya no estoy tan seguro. ¿Qué ha cambiado con la aparición de la IA? Los expertos en ella dicen que: “la inteligencia artificial (IA) es una disciplina y un conjunto de capacidades cognoscitivas e intelectuales expresadas por sistemas informáticos o combinaciones de algoritmos cuyo propósito es la creación de máquinas que imiten la inteligencia humana para realizar tareas, y que puedan mejorar conforme recopilan información”. Pero esta es una respuesta un tanto "política", digamos que para no asustar. Traduciendo al castellano; no solo hay otra tecnología que ya no se basa en un microprocesador con capacidades mejoradas, sino en redes de centenares de microprocesadores interconectados que imitan la estructura del cerebro. Redes que, además, se nutren de centenares, de programas anteriores que se combinan para trabajar conjuntamente. Si recordamos que cada programa es la expresión de la inteligencia de un grupo de programadores, la combinación de todos implica que la máquina está utilizando “prestada” la inteligencia de miles, de programadores que trabajaron durante 55 años (2).

     Si con esta ciencia y esta tecnología acumulativas no logramos una máquina que parezca “humana” en ciertos sentidos, es que estamos durmiendo la siesta. 

     ¿Pero qué es la inteligencia humana? La inteligencia se define como una cualidad mental que consiste en la capacidad para aprender de la experiencia, resolver problemas y utilizar el conocimiento para adaptarse a las situaciones nuevas. Es la aptitud de las personas para desarrollar pensamiento abstracto y razonar, comprender ideas complejas, resolver problemas y superar obstáculos, aprender de la experiencia y adaptarse al ambiente. 

     La IA está acercándose a algunas de estas cualidades, como aprender de la experiencia y resolver algunos, muchos, tipos de problemas, comprender lo escrito y hablar casi como las personas. Por esto asusta y preocupa. Pero le queda un largo camino, más bien larguísimo, para que realmente pueda preocuparnos. 

     No obstante, yo sospecho que con las redes de microprocesadores imitando el orden de un cerebro se está logrando acercarse cada día más a eso que llamamos “propiedades emergentes”. Son propiedades de una comunidad que no se aprecian en los individuos que la forman y que se hacen evidentes únicamente cuando coexisten grandes poblaciones en un espacio dado. Y cuando hablamos de “poblaciones” podemos referirnos a personas, monos, hormigas, abejas, Pero también a microprocesadores, incluso a las moléculas. 

    Como químico os puedo explicar que, como ya sabéis, cuando se unen dos átomos de hidrógeno con uno de oxígeno se forma una molécula de agua. Pues bien, las propiedades de esta molécula no se parecen en nada a las de los átomos que la forman. Es más, cuando se unen muchas moléculas de agua forman un líquido con propiedades distintas a cada una de sus moléculas. El 60% de tu peso es agua, pero esa agua no se comporta como la del río Guadalquivir. Al estar “asociada” a otros colectivos de moléculas adquiere propiedades emergentes nuevas. El agua que hay en tu cerebro (70% en peso) no se comporta como la que hay en tu vejiga de la orina. Y, por finalizar, el comportamiento de nuestro cerebro no se parece en nada al de cada una de nuestras neuronas. Una neurona no puede recordar el cuadro de las Meninas, ni comprender lo que es la belleza... por decir algo.

     ¿Estamos logrando, con estas redes de chips, la nueva tecnología que está dando origen a la IA? ¿Y es la Inteligencia Artificial un comportamiento emergente que empieza a parecerse en algunos aspectos de nuestro cerebro?


 NOTAS: (1) Turing, en 1950, pensó que una máquina podría considerarse inteligente si tras conversar con ella no podía distinguirse de un ser humano. Es el matemático inglés que logró descifrar el código de la máquina Enigma, con la que los alemanes en la Segunda Guerra Mundial enviaban sus mensajes secretos. Puede decirse que es el que "inventó" la informática. Fue procesado y condenado por el gobierno británico por ser homosexual. Murió envenenado con cianuro de forma poco clara a los 41 años. 

(2) Internet nació en el año 1969 con la creación de ARPAnet, una rede informática que permitió conectar a diversas universidades norteamericanas. Por lo tanto, hasta 2004, Internet tiene 55 años.

18 de abril de 2023

La INTELIGENCIA ARTIFICIAL comienza a ser inteligencia

Alegoría de la I.A.
Alegoría de la I.A. Imagen obtenida desde el programa de IA: Estable Diffusion.

    Hasta hace muy poco tiempo yo afirmaba a quien me quisiera oír que la Inteligencia Artificial (IA) no era más que un nombre tan fantástico como falso, basado en un sueño, no en una realidad. Hubiera explicado que los ordenadores son unas máquinas electrónicas capaces de utilizar prestada la inteligencia de su programador, nada más... y nada menos. Os hubiera dicho, además, que la informática es una rama de la ciencia y la tecnología que, como sus progenitores, tiene la virtud de acumular el conocimiento. Por explicarlo de forma simplista: ese coche que duerme en vuestra cochera acumula en su fabricación, desde las leyes de la cinemática de Galileo, pasando por la dinámica de Newton y la relatividad de Einstein a la mecánica cuántica más reciente. Pese a lo cual, hoy los fabricamos como churros. Lo mismo ocurre con la informática y sus ordenadores, teléfonos móviles, etc. Cada nuevo programa se fabrica acumulando conocimientos adquiridos en los anteriores, como se usan los ladrillos, las vigas o las ventanas, para construir una casa.

   

        * ¿Cuándo nace la I.A.? 

   Fue en la década de 1950 cuando un ordenador logró vencer a los humanos jugando a las damas (el "Defense Calculator" que ocupaba una habitación entera) lo que hizo saltar la fantasía de que en unas décadas los ordenadores superarían al cerebro humano. Pero... ¡menos lobos! 

   Pasaron las décadas y los investigadores comprendieron que la mayor velocidad de cómputo y las grandes cantidades de datos manejadas no bastaban para el empeño. Y vino la desilusión y casi el abandono de la fábula de la I.A. No obstante, 46 años más tarde, IBM fabricó un supercomputador llamado "DeepBlue", solo para jugar al ajedrez, y venció al campeón mundial Kasparov en 1996. El aparatito contaba con 32 procesadores de 120 MHz cada uno y utilizaba la fuerza bruta calculando 200 millones de jugadas por segundo, elegía las mejores y ganaba. Pese al triunfo y el asombro de la gente, para los investigadores, con él quedó demostrado definitivamente que por este camino jamás se llegaría a la meta.

   

        * Aprendizaje profundo y propiedades emergentes.

   Hubieron de pasar algunos años más y llegar al 2005 para que apareciera un nuevo concepto informático que hiciera renacer las ilusiones. Convencidos que un chip, por muy rápido y maravilloso que fuese, jamás sería capaz de emular ni de lejos al coco humano. Los investigadores intentaron montar estructuras electrónicas simulando las cerebrales. ¿Y cuál es la estructura del cerebro? Pues miles de millones de neuronas conectadas en complejísimas redes de modo que se comunican todas con todas. Naturalmente que emular esto sería pura fantasía, pero sí que se podrían montar redes modestitas con unas cuantas decenas, centenares o miles de chip y ver qué pasa. 

   La nueva técnica llamada "aprendizaje profundo" consiste en montar redes neuronales artificiales que no funcionan como las del cerebro, claro, pero están basadas en principios matemáticos que se le aproximan, aunque remotamente, y que mostraron tener una sorprendente propiedad: son capaces de APRENDER. Pueden aprender a partir de una serie de ejemplos que se les presentan y correcciones que se les hacen cuando erran o aciertan. 

Un perceptrón (5) 

   Curiosamente no existe todavía ningún algoritmo que sea capaz de suministrar a la máquina la propiedad de aprender, así que el proceso es estrictamente experimental, de prueba y error. Se monta la red y se prueba. Si no funciona hay que modificarla, o montar otra. ¡Pura alquimia! 

   Esto es exactamente lo que hacían los alquimistas medievales, no tenían puñetera idea de química, pero lograron fabricar el ácido nítrico, el clorhídrico, el sulfúrico, el fósforo, el sulfato de amonio, el alcohol, la sosa, el agua regia que podía disolver al oro... y toda clase de pócimas que vendían como medicamentos milagrosos. Pues en esto se han convertido nuestros investigadores informáticos más avanzados. De ahí el terror con que estamos contemplando sus manipulaciones.

   El aprendizaje que se está logrando con estas redes neuronales artificiales es pues una típica PROPIEDAD EMERGENTE, surge de la red, sin que nadie sepa muy bien cómo ni porqué, son atributos que surgen del funcionamiento de un sistema complejo y que no se pueden deducir de las propiedades de cada uno de los componentes. Algunos físicos llevan ya tiempo con la mosca detrás de la oreja sobre este tipo de propiedades que abundan en los sistemas biológicos; plantas y animales. Por ejemplo, una colonia de hormigas tiene propiedades emergentes que no tienen las hormigas individualmente. Del comportamiento individual de cada hormiga no se puede adivinar la complejidad de la colonia. La acción colectiva de estas produce un comportamiento global increíble. La conciencia del ser humano es una propiedad emergente de nuestro cerebro, como lo son la inteligencia, la memoria, el lenguaje, la empatía, el miedo, la alegría y tantas otras. Ninguna de estas cualidades puede deducirse del funcionamiento de cualquier neurona aislada. Solo surgen cuando funcionan todas juntas.

   Ya el gran físico y matemático Roger Penrose (1) en 1989 escribió un libro "La nueva mente del emperador" en la que sostiene que estas propiedades tan extrañas no es posible describirlas con ningún algoritmo matemático, al contrario de lo que ocurre con el resto de las propiedades físicas del universo que pueden ser expresadas mediante fórmulas, a veces incluso sencillas. Recordad aquella famosa: e = mc² con la que se explica cualitativa y cuantitativamente que materia y energía son la misma cosa y se pueden convertir la una en la otra. Pienso, modestamente, que, si logra averiguarse de dónde surgen estas propiedades emergentes, y su naturaleza, podríamos estar a las puertas de una nueva y gran revolución científica. La IA podría ser corresponsable del descubrimiento puesto que su desarrollo se basa en este fenómeno emergente y está movilizando miles de millones de dólares en investigación. Lo que jamás ha ocurrido para investigar nuestra materia gris.

   

        * ¿Pero qué hace la IA? ¿A qué tanto revuelo?

   En mi opinión las alarmas han saltado porque por primera vez se han construido sistemas electrónicos capaces de APRENDER. Y esto causa recelo, incluso temor. ¿Cuánto tiempo tardarán en saber más que nosotros? 

   AlphaGo diseñada por DeepMind (de Google), derrotó a Lee Se-dol, el campeón mundial de "Go" (un juego más complejo que el ajedrez) en 2016 en Seúl. Estaba formada por 12 capas de neuronas artificiales con millones de conexiones entre sí. Fue entrenada con miles de jugadas bajadas de internet, durante dos años. Pero AlphaGo Zero, su sucesora, aprendió a jugar sola, solo con las reglas del juego, jugando consigo misma y aprendiendo de sus propios errores. Estuvo lista tras solo unos días y cinco millones de partidas (2).

Autor:Deb's. Obtenida con Dream Wombo, de IA.  

   Wombo, Stable Diffusion, DAL-E, son programas de I.A. que pueden crear imágenes realistas y del estilo pictórico que se les pida, a partir de una descripción de texto. Se les puede decir: "Hazme un retrato al estilo de "Mona Lisa" con la cara de Marilyn Monroe" y lo tendrás en unos segundos. He utilizado algunos de estos programas y estoy convencido que serán una gran herramienta para incrementar notablemente la creatividad de nuestros pintores.

Autor: Denice, programa de IA: DDG Tex2 Dream.
   Watson Assistant, Genesys DX, Rulai, LivePerson, son programas para charlar. Se les llama "chatbot" de I.A. "Comprenden" lo que les preguntas y te contestan usando el aprendizaje automático y el procesamiento del lenguaje para responderte en un lenguaje natural y humano. Alguno de ellos parece que ya ha superado el test de Turing. (3)

   Hay programas de reconocimiento facial, otros para leer, para escribir, para diagnosticar en medicina, para el tratamiento de algunas enfermedades, para la agricultura, la ingeniería... Lo difícil hoy es encontrar un campo donde no esté ya más o menos implicada la IA. Y todo esto ha ocurrido en los últimos 2-3 años. ¿Comprende ahora por qué la gente está asustada?

   

        * ¿Y estos progresos a dónde nos llevan? 

   Es evidente que el progreso científico y tecnológico es tan innegable y rápido que incluso nos aturde y lo que es peor, nos hace dudar de nuestro futuro inmediato. 

   Cuatro mil expertos e intelectuales han firmado una carta abierta pidiendo el cese de la investigación en IA durante al menos 6 meses, (4) para que dé tiempo a legislar sobre los posibles problemas que causará. Lo que, aparte de ser una gran tontada (porque si algunos dejan la investigación otros la continuarán y los primeros perderán la carrera) porque no se puede legislar para regular los problemas que aún no han surgido, por más que sean previsibles. Todo avance implica la aparición de otros problemas, aunque, normalmente, de menor rango. Los coches nos han dado una enorme libertad de movimientos y se han multiplicado por millones, pero producen problemas: contaminación, accidentes, muertes, ¿Pero eso nos ha llevado a pensar en eliminarlos? Solo en mejorarlos, en cambiar sus motores, en legislar para evitar los problemas que se van produciendo. 

   Se me ha ocurrido preguntar a Bing (el motor de búsqueda apoyado en IA, de Microsoft) ¿Qué país del mundo ha legislado para prevenir males futuros que aún no se hayan producido? Y tras unos largos segundos me ha respondido: "No se encontró información específica sobre este tema".

   ¿Avanzamos? Sí. Demasiado, y demasiado deprisa.

    ¿Pero hacia dónde? 

   ¿Y ..., en qué época de la historia, la humanidad ha sabido hacia dónde iba? 


      Manuel Reyes Camacho

NOTAS:

(1) Roger Penrose es un famoso físico y matemático inglés, hoy profesor emérito de Oxford. Premio Nobel de física en 2020 por su trabajo sobre los agujeros negros. Con grandes trabajos en relatividad y cosmología. Trabajó con Stephen Hawking.

(2) AlphaGo Zero: Discovering new knowledge - Bing video 

Documental AlphaGo (subtítulos en español) - Bing video

(3) Turing, en 1950, pensó que una máquina podría considerarse inteligente si tras conversar con ella no podía distinguirse de un ser humano. Es el matemático inglés que logró descifrar el código de la máquina Enigma, con la que los alemanes en la Segunda Guerra Mundial enviaban sus mensajes secretos. Puede decirse que es el que "inventó" la informática. Fue procesado y condenado por el gobierno británico por ser homosexual. Murió envenenado con cianuro de forma poco clara a los 41 años. 

(4) Entre ellos Elon Musk, de Tesla, que ahora ha informado que pretende lanzar una IA propia en breve y que ya desarrolla activamente robots humanoides para realizar tareas básicas. Elon Musk es un ingeniero y empresario americano jefe de SpaceX que está compitiendo con la NASA, cofundador de OpenAI y otras muchas empresas, tiene hoy unos 140 mil millones de dólares.

(5) Un perceptrón es un chip que funciona de forma remotamente parecida a una neurona mediante un algoritmo matemático.

12 de abril de 2022

Teoría del mal

 ¿Qué es el mal?


Con el sufrimiento que nos está provocando la invasión de Ucrania y los crímenes que a diario allí se cometen no es probable que haya todavía alguien que dude de la existencia real del mal. Y tampoco me extrañaría que haya otras muchas personas que, como yo, nunca se habían planteado antes esta problemática. ¿Pero qué es EL MAL?

              El tema es casi tan antiguo como la sociedad. Ya los maniqueos entendían que había dos principios que emanaban de Dios: el bien y el mal. Lo que ya rechazó San Agustín (siglos IV y V d.C.) por considerar que la maldad no podía provenir de Dios que es solo bondad. Pero entonces ¿qué es el mal, cuál es su origen? Y llega a la conclusión de que el mal no tiene existencia en sentido ontológico, no tierne existencia real, física. Consideraba dos formas de maldad: la maldad moral y la natural. La primera es la que generan los hombres por voluntad propia y a sabiendas de que están haciendo el mal, y puede existir puesto que Dios nos creó libres y por tanto tenemos capacidad de elegir entre la bondad y la maldad. La maldad natural es la debida a la naturaleza: terremotos, tormentas, volcanes, enfermedades, etc.

              A mí, como hombre de ciencias, no me atraen las utopías literarias, religiosas, ni filosóficas, prefiero aferrarme al tubo de ensayo y la probeta. Aunque hay que reconocer que San Agustín no iba nada descaminado, pese a su época (S.IV). No obstante yo prefiero estudiar el problema desde la biología que es la ciencia que conoce  ̶̶ porque investiga̶  nuestra naturaleza y existencia. Por tanto hay que enfocar el tema, no hay que preguntarse por EL MAL, que es solo un concepto, una elaboración mental, hay que preguntarse por LA GENTE MALVADA, que es lo que realmente existe y que ya había observado S. Agustín.

              El otro escalón por saltar es huir del planteamiento ético-moral del problema. ¿La gente malvada lo es por ignorar la ética y las normas morales? ¿Si hubiera tenido una infancia feliz y una buena educación no sería malvada? No soy especialista en el tema, pero por lo que he leído sobre él parece estar claro que no es así. Aunque tampoco nadie niega que el ambiente familiar, la educación y el entorno social, seguramente influyen.

              Se trata de un tema de comportamiento y, por tanto, habrá que buscar información en psicología y psiquiatría. Y, habría que comenzar diciendo que en estas especialidades se piensa que lo ético, lo moral, no es simplemente una cuestión cultural, social, o religiosa sino que tiene un soporte neurobiológico evidente. Primero se nace y después se hace. Como decía Ortega: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Hay personas que, independientemente de su educación, tienen un alto sentido ético, y también hay gente malvada. Los psiquiatras engloban a estas últimas personas dentro del grupo de los psicópatas. En el artículo “Psicópatas anónimos”, de Francisco Traver (1), he leído que “los psicópatas no son enfermos, pero están locos”. Es una frase feliz que dice en pocas palabras lo que algunos psiquiatras necesitan muchas páginas para explicar. También que la psicopatía es un hecho biológico con repercusiones sociales y, por tanto, morales. Pero que nadie nace queriendo ser un psicópata, como nadie elige su sexualidad.

              El Dr. Traver nos habla de tres trastornos, tres patologías (que no enfermedades, puesto que no hay en ellas nada clínico que tratar) a las que llama “la triada oscura”: Narcisismo, Maquiavelismo y Psicopatía. Sus cualidades son:

 

              En este esquema podemos ver las principales características de cada una de estas tres no-enfermedades, y el autor nos advierte que si bien hay narcisistas que no son psicópatas, todos los psicópatas son narcisistas en mayor o menor medida. Y que narcisistas y maquiavélicos suelen compartir muchas características. Por cierto que, si os ponéis a mirar con atención, estos rasgos son fácilmente identificables en muchos políticos conocidos.

              Robert Hare, en su libro “Sin conciencia” (3), explica que en nuestra sociedad existen del orden del 1% de psicópatas, la mayoría de los cuales son en la práctica psicópatas anónimos. La mayor parte de ellos son aquellos que solemos etiquetar como estafadores, maltratadores, acosadores, violadores, etc. Pero que pueden pasar a mayores en determinadas circunstancias, como son los crímenes de género. Y añade que si sumamos los pertenecientes a las tres psicopatías mencionadas podemos alcanzar hasta un 7% de la población (frente al 15-20% de enfermos mentales). Pese a este pequeño porcentaje en la sociedad general, si hiciéramos la estadística entre los que ocupan altos cargos en las empresas y en la política seguramente comprobaríamos que aquí el porcentaje es extremadamente más alto.

        Sirva lo anterior como introducción para discernir el origen del MAL. ¿De dónde viene EL MAL?  Parece que hoy tenemos claro que son los psicópatas los principales actores. Y viene de su comportamiento y de las acciones que realizan en beneficio propio con el fin de obtener el poder, la dominación, la riqueza o la fama. Los psicópatas carecen de empatía, no sienten el dolor ni la alegría de los demás, carecen en absoluto de valores morales y por ello juegan con ventaja en la sociedad porque no les importa mentir, prometer, embaucar, fingir y, por tanto, engañan y se aprovechan de los demás para lograr sus fines sin experimentar escrúpulos, ni compasión, ni culpa.

        Traver, en “El clúster psicopático” (2), explica que el término psicópata es una idea fractal y ocurre en cualquier escala social; así hay psicópatas:

    •             En los patios de los colegios. Son los abusadores de otros niños siempre acompañados de adláteres que les ríen las gracias y que imitan a sus “superiores”.
    •             Los pandilleros que se ocupan de robos y dar palizas siempre acompañados de otros más débiles que siguen al jefe.
    •             Los empresarios, jefes, capataces que acosan a sus empleados.
    •             Las manadas de violadores en grupo, siempre comandadas por un psicópata.
    •             Los maltratadores domésticos, que actúan en solitario y que pueden asesinar a su pareja en un momento determinado.
    •             Los asesinos en serie o asesinos sexuales, que operan en solitario.
    •             Los que cometen crímenes en masa, como esos chicos que atacan a sus compañeros en el colegio.
    •             Los políticos o militares que cometen crímenes de estado o de lesa humanidad o genocidio.

        Hay escalas bien distintas, cada una con sus características, pero con un denominador común: En todas ella hay un perpetrador psicopático y una serie de cómplices que ayudan o miran para otro lado.

        Y esta última es la causa que motivó mi interés: LA MALDAD APLICADA A LA POLÍTICA. La maldad de personajes como Putin, o como lo fueron Hitler, Stalin, Bush, y tantos otros. Psicópatas malignos que alcanzaron el poder, a veces incluso de modo democrático, que fueron adorados por sus países y que envenenaron a sus sociedades con su maldad y causaron y siguen causando tragedias humanas inenarrables.

        El estudioso que ha llamado más mi atención en este terreno es el psiquiatra polaco Andrzej Lobaczewski, autor del libro: “Ponerología política” (4). Quien junto con otros compañeros suyos estudió el cambio político y social que experimentó su país tras la ocupación rusa, terminada la segunda Guerra Mundial. Creó el término ponerología (del griego “poneros”, el mal. Ponerología: estudio del mal). Lobaczewski se empeñó en comprender por qué las personas “malvadas” parecen prosperar, mientras que muchas personas buenas y morales luchan por tener éxito sin lograrlo. Quería entender por qué los psicópatas se elevan tan fácilmente a posiciones de poder y se hacen cargo de los gobiernos de los países.

        Tuvo que quemar el primer manual de su libro porque el gobierno polaco tuvo referencias del trabajo y los servicios secretos vinieron a por él. Por fortuna consiguió información a tiempo de quemarlo. Para editarlo se vio obligado a emigrar a EEUU, donde tampoco le resultó nada fácil. Creo que tardó más de 20 años en conseguirlo, y en la reescritura, de memoria, perdió mucha de la documentación inicial que había quemado en Polonia. Pese a todo, el libro es una joya y una referencia dentro de la psico-patología política. En él se desmigaja cómo evoluciona el proceso desde que un psicópata logra el poder y se rodea de un grupo de psicópatas en su gobierno. Se desgranan los recursos y procesos que utilizan para lograr el poder absoluto y cómo despliegan el veneno psicopático por todo el país hasta lograr lo que él definió como una “patocracia”.

        El término “patocracia”, (del griego “pathos”, dolor, sufrimiento) designa un sistema de gobierno creado por una pequeña minoría patológica que toma el control de una sociedad de personas normales. En estos países los medios de comunicación son controlados, desaparece la libertad de expresión, desaparecen paulatinamente los valores morales porque se convierte en una sociedad egoísta donde prevalece el interés propio y desaparece la generosidad y la empatía. La corrupción se generaliza, la ideología es única y fanática. Se controla la actividad y el pensamiento de los ciudadanos. Se produce una legislación arbitraria, injusta e inflexible. Los ciudadanos se consideran “recursos” (recursos humanos), no personas, de los que se puede disponer. El estado viola los derechos humanos con detenciones sin cargos, torturas policiales. Todo lo cual acaba provocando desigualdades extremas entre ricos y pobres y una histeria colectiva cada vez más generalizada donde la gente imita los caracteres psicopáticos de sus dirigentes.

        Las patocracias abundan en la historia de todos los países y sin duda son el mayor problema que la humanidad ha tenido, tiene y, si no somos capaces de tomar conciencia de ello, seguirá teniendo. Es por lo que este libro de Lobaczewski me ha parecido esencial y revelador del mecanismo por el que se llega a sociedades que, por desgracia, conocemos. Un libro reciente donde se aprecia con todo detalle este proceso es “Los hombres de Putin” de Catherine Belton (5).

              Pienso ahora que si no somos capaces de idear procedimientos que nos permitan detectar a los psicópatas e impedir que escalen en los partidos políticos hasta alcanzar el poder, nuestras frágiles democracias estarán en peligro de fractura en cualquier momento inesperado.

 

 Bibliografía:

(1) Francisco Traver; “Psicópatas anónimos” Blog: Neurociencia-Neurocultura.  Psicópatas anónimos | neurociencia neurocultura (wordpress.com)

(2) Francisco Traver; “El clúster psicopático” Blog: Neurociencia-Neurocultura. El cluster psicopático | neurociencia neurocultura (wordpress.com)

(3) Robert D. Hare. “Sin conciencia: el inquietante mundo de los psicópatas que nos rodean”. ISBN 978-84-4931-361-5 Ed. Paidós. Psicología hoy. 2003

(4) Lobaczewski, Andrzej, “La ponerología política”, ISBN 10: 2916721509 / ISBN 13: 978-29-1672-150-7; Editorial: SARL Les Editions Pilule rouge, 2013.

(5) Catherine Belton, "Los hombres de Putin", Ediciones Península, 2022. ISBN 978-84-1100-069-7

21 de marzo de 2022

Otra vez el Sáhara

Estamos intentando rehacernos del bombazo que nuestro maquiavélico Pedro Sánchez acaba de lanzar aceptando la propuesta marroquí de ceder el territorio del Sáhara a Marruecos como una región con cierta autonomía. Pese a la sorpresa hay que reconocer que no es nada nuevo porque ya Zapatero la había aceptado en principio, aunque no llegó a realizarse, y Rajoy nunca la desmintió ni tampoco hizo nada. Pero gracias a ello durante estos dos mandatos gozamos de una relativa paz y tranquilidad con el vecino.

También sabemos que EEUU, Francia y Alemania hace tiempo que están por esta propuesta y que Europa no está interesada en absoluto en tener una guerra en el este y un conflicto belicoso en el sur, por lo que hace tiempo está presionando a España para que solucione el tema. Y yo sospecho que la “tournée” de Sánchez por Europa ha tenido una respuesta muy simple: “Si tú necesitas resolver el problema del gas con las eléctricas, nosotros necesitamos que resuelvas el conflicto con Marruecos, ya”.

Lógicamente este notición da pie a toda la oposición para montar la tangana y a la ultra izquierda otro tanto pero con bombo y platillo. Y, por qué no decirlo, a los periodistas para hacer caja.

He de reconocer que yo también, durante un tiempo, fui partidario de la autodeterminación de los saharauis. No sabría si por aquello de que era una reivindicación de las izquierdas o por aquello otro del buenismo nacional, pero hoy estoy convencido de que esto es una fantasía como la de Alicia o la de Caperucita Roja. Y las razones son varias:

a)          Los saharauis no tienen población suficiente para formar un estado. Su población no pasa de los 90.000 habitantes, tribus seminómadas en su mayoría, y su territorio es tan grande como Marruecos, que tiene 37 millones. Además, en territorio del Sáhara propiamente dicho solo quedan parte de los guerrilleros del Frente Polisario, (deslocalizados) y el resto está en los campamentos de Tiduf, en Argelia, donde han nacido la mayoría de ellos que, por tanto, ya no son saharauis sino argelinos.

b)          El referendo es imposible. ¿Cómo podría realizarse un referéndum de autodeterminación en un territorio desértico sin población? ¿Aceptaría Marruecos que votaran los habitantes de Tinduf, en Argelia, siendo la mayoría argelinos? ¿Tendría valor internacional este referendo?

c)          No tienen ejército para defenderse de Marruecos. Con la “Marcha Verde” (1975), Marruecos invadió el territorio civilmente, pero después lo tomó militarmente con un despliegue impresionante que ha establecido muros minados y militarizados de más de 2.000 km. El frente Polisario es un simple grupo guerrillero que surgió para defenderse de España (sus colonos) y en sus primeras envestidas fueron casi eliminados por la legión española en tiempos de Franco. Luego resurgieron y, tras la retirada española, en la década de 1977 a 1987, secuestraron y mataron a pescadores españoles que se acercaban a faenar en sus costas. Ahora luchan contra Marruecos y Mauritania, siempre apoyados por Argelia.

d)          España hizo ya la cesión del territorio. Históricamente Marruecos afirma que el territorio era de su dominio cuando fue colonizado por España en el reparto que los países europeos se hicieron de África (finales del siglo XIX). Y es cierto porque antes de esto el Sáhara era solo una ruta para camelleros y que estaba bajo el dominio o el control del reino de Marruecos. En la actualidad, España, tras la Marcha Verde, y por el rey Juan Carlos I, que entonces tenía todos los poderes de Franco, negoció junto con Kissinger (EEUU), la cesión de la soberanía del territorio a Marruecos y Mauritania a cambio de la paz y apoyo político de EEUU. ¡El rey tenía que consolidarse!

e)          El territorio es rico, pero ellos no tienen posibilidad de mantener ni explotar su tesoro. Hace unos años escribí un artículo sobre ello titulado: “El Sáhara Occidental, o la desgracia de ser ricos” os remito a él.

Por todo ello hoy considero que llevar a la práctica el acuerdo que tácitamente está hecho y consensuado por todas las partes interesadas (quizá salvo Mauritania y Argelia) nos acarrearía grandes beneficios políticos, económicos, migratorios y, sobre todas las cosas, LA PAZ. Especialmente si en el trato entra algún compromiso marroquí de no reivindicar Ceuta y Melilla ante la ONU, donde el tema está congelado. No olvidemos que estas dos ciudades solo son consideradas españolas por los españoles, no para la OTAN, por ejemplo. Si entráramos en conflicto con Marruecos tendríamos que entendérnosla nosotros solitos, África no es territorio OTAN, la OTAN no intervendría.


Manuel Reyes Camacho

Otro punto de vista: "El Sáhara, problema eterno". Arcadio, diciembre 2020. http://aerrece.blogspot.com/2020/12/el-sahara-problema-eterno.htm 


11 de marzo de 2022

Ucrania y 11-M

 


Hoy conmemoramos más tristemente que nunca aquella fatídica fecha en que 192 personas perdieron la vida y casi 2000 fueron salvajemente heridas, sin que nadie entonces supiera por qué, ni por quién.

Pero con el tiempo todo se sabe y hoy nos hace reflexionar con profunda tristeza en la relatividad de nuestra conciencia y de nuestra percepción del mundo que nos rodea. No soy ni tan siquiera aficionado a la historia y por eso tengo miedo de abordar temas como este, temo hacer quizá un relato erróneo. Simplemente comentaré aquello que yo recuerdo, con alguna fecha, nombre o dato prestado de Google.

El tremendo y espectacular atentado del 11-S de 2001 en EEUU, el de las Torres Gemelas, dejó conmocionado al mundo. Comprensiblemente los americanos buscaron venganza durante años. En 2003 Bush encontró un enemigo creíble: Sadam Husein, quien cometía crímenes de guerra sin cuento, incluso contra su propio pueblo. Era el malo de la película de la época y Bush inventó un cuento casi creíble: Estaba fabricando o almacenando “armas de destrucción masiva”, era un peligro para el mundo y había que pararle los pies. ¿Cómo? Quizá con una “Guerra preventiva…” Lo que era una nomenclatura original para evitar el sinónimo correcto: invasión de Irak, un país libre que no se había metido con EEUU ni con Europa. Pero Bush, astutamente buscó el apoyo de otros líderes occidentales para no ir solo, y, asombrosamente, los encontró: Toni Blair por el Reino Unido y Aznar, por España, ambos andaban escasitos de popularidad y esto les venía de perlas para "peer en botija", como se dice en mi pueblo.

Fue una guerra relámpago espectacular donde el ejército americano liquidó toda la defensa iraquí en dos o tres días. Pero después vino el horror, la invasión y ocupación del país que duró desde el 20 de marzo de 2003 hasta finales del 2011. Nueve años de espanto que incluyeron la ejecución de Sadam Husein, la colocación de un gobierno títere, la insurgencia de grupos terroristas como Al Qaeda, el Estado Islámico, y otras de menor calado, crisis humanitaria, millones de refugiados, cientos de miles de muertos… ¿Os suena esto de algo en las noticias de hoy, de cada día?

Y la respuesta de los terroristas no se hizo esperar. Del 20 de marzo de 2003, día de la invasión de Irak, al 11 de Marzo de 2004: Atocha, Madrid. Preferible no recordar. Al Qaeda, el Grupo Islámico de Combate Marroquí…

¿Y por qué España si los invasores fuimos tres? Se han escrito decenas de libros sobre ello y casi cada uno esgrime unas razonas. Pero sea por la razón que sea, nos tocó a nosotros la china.

Hoy estamos angustiados viendo cómo Putin está invadiendo Ucrania. No ha necesitado cómplices porque él es un dictador absoluto y no teme la crítica de nadie. Ha inventado un cuento: En Ucrania hay un gobierno nazi, muy peligroso (curiosamente el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, es de origen judío, pero eso no importa) y está maltratando a su población, así que hay que acudir en su ayuda. Por eso ha colocado a la mayor parte de su ejército en la frontera y está arrasando al país. Y nosotros estamos escandalizados, angustiados, pero, ¿Cómo se atreve a invadir un país libre, soberano que no le ha agredido, y masacrar a su población?

No hay memoria de una atrocidad semejante…

¿O si la hay, y ni siquiera es necesario remontarse a Hitler?

Es por lo que este 11-M de 2022 me ha puesto profundamente triste y desconcertado.

Manuel Reyes Camacho


26 de octubre de 2020

El sueño y la obesidad

 


¡Cuanto menos duermes, más comes!

  Esta es una buena forma de comenzar un articulillo que pretende atraer la atención de gordos y barrigudos, como el que suscribe.

      Durante el sueño nuestro cuerpo hace tal cantidad de funciones orgánicas que cuesta trabajo creerlo. Este es un nuevo capítulo de la neurociencia que avanza más deprisa que la velocidad con que van llegando a nosotros sus resultados.

      ¿Cómo es posible que dormir más o menos esté relacionado con tener más o menos apetito?

      Hoy sabemos que el apetito está regulado fundamentalmente por dos hormonas: la leptina y la ghrelina. La primera, la leptina, se encarga de decirte ¡basta tío, deja ya la cuchara! Conforme vamos comiendo se acumula más y más leptina y con el aumento de su concentración en sangre se nos van quitando las ganas de comer. La ghrelina, hace todo lo contrario, su presencia desencadena una fuerte sensación de hambre. Es fácil comprender que un desequilibrio en cualquier dirección producirá trastornos alimenticios.

      Para estudiar cómo se altera este equilibrio con las horas de sueño, hace unos años, en la universidad de Chicago, se hizo el siguiente experimento: Se tomó un grupo de personas, se las aisló y durante 5 días durmieron 8 o más horas diarias. Hacían determinados ejercicios y se medía con precisión la comida que libremente les apetecía tomar. A la semana siguiente se repitió todo en las mismas condiciones excepto que no se les permitió dormir más de 4 o 5 horas diarias. Los participantes se mostraron ahora mucho más voraces. Llegaron a consumir 300 calorías más al día, de media,  cada uno. Calculando su influencia a cabo del año, esto les hubiera supuesto un aumento de peso de entre 4,5 y 7 kg. La falta de sueño desequilibra estas hormonas en el sentido de aumentar el apetito.

      En otro experimento posterior, tras la comida, se les servían bandejas de golosinas. En la semana de dormir poco se llegaron a consumir 330 calorías adicionales de golosinas. Cuando dormían bastante, 8 horas o más, casi no llegaban a tocarlas. Lo que refuerza el experimento anterior. Poco tiempo después otro descubrimiento en esta dirección determinó que la pérdida de sueño aumenta los niveles de endocannabinoides en sangre (sustancias similares a las que proporciona el cannabis, la marihuana). Estos productos químicos estimulan el apetito y aumentan el deseo de comer golosinas (alimentos de alto nivel calórico).

      Las estadísticas también han ayudado a comprender el problema. En esta gráfica están representados los promedios de horas de sueño (línea de puntos) de los americanos, en relación a la obesidad de la población (línea continua). La correlación es evidente.


También sabemos hoy que los niños de unos 3 años que duermen solo diez horas y media, o menos, tienen un 45 % más de probabilidad de ser obesos a los 7 años que aquellos que duermen 12 horas.

      Digamos para terminar que los neurólogos han descubierto también que la falta de sueño inhibe el funcionamiento de la corteza prefrontal, donde se desarrollan las funciones de los juicios reflexivos y las decisiones controladas y, en contraste, se incrementa la actividad de las zonas profundas, más primitivas, que nos impulsan hacia una alimentación más desmedida y hacia alimentos muy calóricos.

Manuel Reyes

 

Bibliografía:

POR QUÉ DORMIMOS. Dr Matthew Walker.  Ed.: Cap. Swing Libros. Madrid 2019. ISBN: 978-84-120645-2-0.

13 de septiembre de 2020

Ciencia y Covid-19

 


    Que la pandemia causada por el maldito coronavirus nos está cambiando la vida es una obviedad incuestionable y que tardaremos algún tiempo en apreciar cuáles y cuantos han sido los cambios, también. En el futuro inmediato muy pocas cosas volverán a ser como hasta ahora porque había ya muchas cosas en proceso de cambio y ahora se están acelerando cuando no disparando y porque han surgidos otras varias que hasta hace unos meses eran impensables, como que una nueva epidemia podía producir millones de muertos y paralizar el mundo y su economía.

      Pero no todos estos cambios van a ser para empeorar, como en principio uno se siente proclive a aceptar, también debe haber algunos que mejoren nuestras vidas en el futuro.

      Hoy me gustaría reflexionar sobre uno que a mí me ha resultado prodigioso: es la primera vez en la historia de la humanidad, que el planeta entero, está pendiente de la ciencia, de los avances científicos en terrenos como la medicina, farmacología, virología, bioquímica y otros afines. El planeta entero espera, suspira, incluso reza, por los avances en estas ciencias. Todo el mundo está expectante, conteniendo la respiración, a la espera de que algunos científicos sean capaces de elaborar una vacuna, un antiviral, un tratamiento médico eficaz, lo que sea que impida nuestra arribada prematura al cementerio.

      La humanidad ha sufrido epidemias terribles casi en todas las  épocas de su historia pero siempre ha mirado a Dios para pedir ayuda. Es la primera vez que coloca a la ciencia en el altar de sus plegarias.

      Hemos tenido epidemias que casi acaban con la humanidad de la época. Por recordar las más terribles y de las que tenemos datos:

* La viruela que causó unos 300 millones de muertos hasta que apareció la vacuna.

* El sarampión con 200 millones.

* La mal llamada “Gripe española” que se llevó por delante entre 50 y 100 millones de personas, según las fuentes.

* La peste negra del siglo XIV, de la que no hay datos globales pero en España, donde teníamos una población de unos 6 millones de habitantes, se redujo a 2,5. En el resto Europa se calcula en unos 50 millones los muertos.

* El VIH con 35 millones, hasta ahora.

* Con el Covid-19 estamos ya alcanzando el millón de muertos, si nos fiamos de las cifras oficiales. En realidad seguramente hemos superado ya los 3 millones y sigue creciendo la cifra de forma escalofriante.

      Y lo más asombroso del caso: ningún estado del planeta tenía preparativos para afrontar una epidemia, pese a que los epidemiólogos y la OMS (Organización Mundial de la Salud) venían advirtiendo desde hace años que podía suceder en cualquier momento, incluso del tipo de virus del que venía la amenaza. No solo la sanidad no estaba preparada, no había nada previsto, ni la fabricación de mascarillas. Y es que habíamos confiado tanto en nuestros conocimientos científicos que a casi nadie se le podía pasar por la cabeza que una pandemia podría volver a poner al mundo en jaque. Orgullo y estupidez, se llama esto. 

      Y hablando de culpas; es a la clase política a la que le corresponde la previsión y la salvaguarda de la sociedad, del mismo modo que almacenamos tanques y cañones, por si acaso… ¿por qué no hemos mejorado la sanidad, por si acaso…? En nuestro país los políticos, todos, han hecho justo lo contrario.

      Pero mi intención es reflexionar sobre el cambio de mentalidad que la humanidad en general está experimentando. Hemos pasado de hacer procesiones y rogativas a algún santo para pedir que llueva, a mirar las previsiones de los meteorólogos en la TV. Hemos pasado de los rezos, procesiones y penitencias, que llegaban a incluir flagelaciones, rogando  a Dios el perdón de nuestros pecados para así evitar su castigo con la peste, a presionar políticamente, incluso a dar dinero, para que la investigación científica sobre las vacunas fructifique rápido.

      El concepto que la gente tiene sobre la ciencia creo que va a mejorar mucho, especialmente en el sentido de la necesidad que tenemos de ella para salvaguardar nuestras vidas. Aunque no creo que vaya a mejorar la comprensión de que el alto nivel de vida, la buena salud generalizada, la abundancia de alimentos (pese al incremento brutal de la población mundial), la mundialización (debida al transporte y la comunicaciones), la longevidad, y no sé cuántas cosas más, se deben a nuestro conocimiento científico trasladado a la industria, la tecnología, agricultura, medicina, farmacología, etc.

      Pero si hemos de ser realistas habrá que recordar que la ciencia tiene un talón de Aquiles. Al igual que las artes, necesita de un mecenas. Los científicos también comen y alguien les tendrá que llenar la mesa todos los días. Los laboratorios son cada día más costosos. Galileo descubrió “las lunas de Júpiter” con un telescopio que él mismo se construyó con dos lentes y un canuto de cuero. Hoy los telescopios tienen tales precios que los construyen grupos de naciones (así sus astrónomos los puedan utilizar tiempos parciales proporcionales a su aportación). Por poner un ejemplo: el telescopio de 30 metros que se está proyectando para las islas Hawai, o quizá para las Canarias, tiene un presupuesto inicial de unos 2.000 millones de dólares. El costo final es impensable. ¿Y mantenerlo y renovarlo, cuánto costará?

      Si la población en general estuviera concienciada de la importancia del avance científico serían los estados los que asumirían su elevado costo. Aunque esto siempre implica  una servidumbre –habría que atender a los intereses de las políticas de cada país– sería preferible a que caiga en manos de industrias privadas, como ocurre hoy. En este caso el camino que tome la ciencia depende de intereses económicos y no científicos ni sociales. Es por eso que los telescopios los paga el estado, porque no se obtiene de ellos ningún beneficio económico y, en cambio, las farmacéuticas las manejan empresas privadas.

      Lo que está ocurriendo con la investigación de las vacunas para el Coronavirus es un ejemplo palpable. Salvo la que está fabricando el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en Madrid, a la que le falta un año de trabajo y que según he leído ha recibido una donación de 600.000 € de “La Caixa”, y las investigaciones del CNB-CSIC (Centro Nacional de Biotecnología del CSIC)  que ha recibido otra donación de un millón de euros de una señora particular, en España casi que no se está haciendo otra cosa, y lo poco que hay avanza, como hemos dicho,  gracias a donaciones ajenas al estado, cuyos intereses ignoramos. 

      Los investigadores que van a sacar las primeras vacunas a nivel mundial pertenecen todos a grandes empresas farmacéuticas con intereses absolutamente económicos. Porque incluso la de la universidad de Oxford adolece de las mismas sospechas. Las grandes universidades de hoy están financiadas por grandes  empresas, no por los estados.

      Los políticos de hoy, no solo en nuestro país, prometen gastar grandes sumas en educación, sanidad e investigación para ganar las elecciones. Luego se olvidan de sus promesas.

      Pero no seamos pesimistas, por fortuna hoy con la Covid tenemos la suerte de que los primeros que saquen sus vacunas y los que consigan las mejores, se van a hacer de oro, así que, por una vez en la vida,  el dinero está de nuestro lado, ¡ALELUYA! 

    ¡SOBREVIVIREMOS! 

    Bueno, el que consiga aguantar lo suficiente.

Manuel Reyes Camacho

8 de septiembre de 2020

El curso del caos

 UN CURSO BAJO LA AMENAZA DEL COVID-19

Foto: Mis alumnos del Instituto muestran a niños de la escuela experiencias llamativas y curiosas, en el Parque de las Ciencias de Granada, para despertar su ilusión por la ciencia. 1999.

      Pese a los años que hace que dejé atrás estas tareas de la enseñanza no puedo dejar de estar preocupado por el inmenso caos en que se va a desarrollar este curso 2020-21 y el tremendo daño que esto va a causar en esta generación de niños y jóvenes. Por no hablar de los conflictos personales y profesionales a que se van a tener que enfrentar los profesores.

      Los políticos mienten sistemáticamente y tratan de hacernos creer que habrá condiciones higiénicas de separación, grupos pequeños, suficiente número de profesores, y bla, bla, bla… todo mentiras. No existe ese espacio en los centros, no se han contratado más profesores, entre otras cosas porque apenas hacen falta ya que los grupos no se pueden desdoblar en otros más pequeños puesto que para ello los centros tendrían que ser de chicle en lugar de cemento y así los podríamos ensanchar hasta que ocupen una superficie doble o triple de la actual. En los institutos, que es lo que conozco, los grupos son de 30 y hasta de 40 alumnos, están hacinados en clase y no hay espacio para habilitar nuevas aulas porque todas están llenas. Habría que construir nuevos edificios y esto cuesta mucho dinero y no es tarea de hoy para mañana. No obstante la TV nos muestra todos los días los grupos pequeños que se están haciendo. Toman, claro está, aquellos centros del extrarradio o de los pueblos que no están saturados.

      Separar a los niños en grupos y hacer que unos vengan a clases presenciales lunes y miércoles y otros martes y jueves, y el resto de días clases por internet… ¿Pero quién es capaz de organizar esto? Por más que lo intento no logro imaginar cómo podría hacerlo yo. Es una falacia absoluta. Aparte de que una clase presencial nunca puede ser sustituida por una telemática. En esta última se pueden transmitir conocimientos, pero la enseñanza presencial transmite además sentimientos, interés por el conocimiento, posiciones éticas, personalidad, estilo, empatía...  El profesor con solo mirar los ojos de sus alumnos sabe si están comprendiendo o no lo que se les explica, y cambia el discurso cuando lo ve necesario, o atiende especialmente a alguno que se queda atrás. El ordenador no puede hacer estas cosas que son tanto más ineludibles cuanto menor es la edad de los niños.

      La pedagogía nos ha enseñado que el cerebro de los niños no es una caja vacía donde podemos ir añadiendo juguetes —objetos cognitivos—, el cerebro de cualquier persona está siempre lleno, también el de los niños  que han aprendido a dar significado a todo cuanto les rodea. La labor del profesor es averiguar lo que hay en la cabecita del niño ante el nuevo concepto que trata de enseñarle y tratar de convencerle de su error o de que el nuevo que él le ofrece es más preciso, más amplio, es mejor. Enseñar no es añadir leña al fuego, es cambiar la forma en que este arde.

      Por otra parte, la neurología nos ha enseñado que nuestro cerebro es un edificio en construcción que empieza en la concepción y continúa toda la vida. Hoy consideramos que el cerebro alcanza la madurez a partir de los 20 años, aproximadamente. En esta larga etapa nuestro cerebro cambia continuamente, no solo aumenta su tamaño, sino que cambia, se modifica y se reestructura internamente. La influencia de la familia y su entorno natural, exclusivamente, convertirán al nuevo individuo en un “homo, escasamente sapiens”. La ayuda de la escuela en todo este proceso —escuela, instituto, universidad— lo convertirán en un “homo, sapiens, sapiens” dotado de una extensa cultura, un buen conocimiento científico del mundo en el que vive, conocedor de la historia de sus antepasados, con una capacidad de abstracción, de comprensión y expresión, y con un pensamiento crítico. 

      Una interrupción del proceso educativo, no importa en qué etapa, será un fallo en la construcción de su cerebro más o menos irreparable, dependiendo del periodo en que le toque a cada niño. Imaginemos un edificio de viviendas en construcción. La edificación es un proceso continuo que empieza en los cimientos, sigue en las columnas y forjados, tabiquería, fontanería, cubiertas y fachadas. Imaginemos ahora que durante la construcción de los pilares y forjados hay una huelga de albañiles. Cuando se vuelve al trabajo no se quiere cambiar la fecha de entrega de la obra, así que dejan sin terminar algunos pilares y forjados y se pasa a la tabiquería, etc. Por más que se recurra a reparaciones posteriores, ese edificio tendrá daños estructurales para el resto de su existencia.

      Por desgracia esto no lo entiende todo el mundo. Para muchos padres la escuela es un aparcamiento. Allí se dejan los niños mientras uno descansa o se va al trabajo. El que la escuela cierre solo es un fastidio porque nos complica la vida a los adultos.

      Un año escolar caótico es una catástrofe educativa que en muchos miles de casos no tendrá reparación posible. Por desgracia los daños en un cerebro, si no son graves, no pueden verse a simple vista, así que nadie tendrá que sentirse culpable.  

      Este curso entramos en un torbellino de contradicciones:

      —Las autoridades educativas deberían procurar por todos los medios impedir que se cierren los centros. 

      —Aunque es evidente que la salud ha de anteponerse a la educación, pero hay que valorar la peligrosidad de los efectos del coronavirus en los niños y jóvenes y no magnificarlo. 

      —Pero tampoco podemos olvidarnos de las medidas necesarias para detener la pandemia a nivel social que nos imponen el aislamiento como único recurso.

      —Cuando lleguen las primeras vacunas serán las menos fiables y eficaces pero no habrá tantas como para que alcancen a los niños de todo el planeta, tendremos preferencia los sanitarios y los ancianos. Así que, tendremos Covid para rato.

      Lo tenemos difícil, muy difícil. ¡Que Dios nos coja confesaos!

Manuel Reyes Camacho

20 de abril de 2020

Nos creíamos dioses

Reflexionando sobre errores cometidos en la pandemia del Covid-19



      El confinamiento nos está sirviendo para reflexionar sobre los múltiples errores cometidos. Hoy me apetece intentar una pequeña lista de errores, de esos que nos han llevado directamente a este horror. No puede calificarse de otro modo lo que ocurre en nuestro país, donde nos alegramos de que ya estamos bajando a “solo” 600 muertos diarios cuando hace unos días superábamos los 900, y esto cuando solo contábamos con los números de los políticos, “aquellos muertos que habían sido pronosticados de infectados por el Covid19 antes de su muerte”, pero ahora que a los periodistas se les ha ocurrido preguntar a las funerarias va a resultar que las cifras se elevan casi al doble.

      No quisiera caer en la trampa maniquea  de “buscar culpables” porque es demasiado fácil echar la culpa al vecino. Culpables somos todos en una u otra medida. Voy a buscar errores, con la cándida intención de que pudiera servirnos de aprendizaje.

DECISIONES POLÍTICAS TARDÍAS.
Es una característica habitual en los políticos actuar tarde y mal y los nuestros no iban a ser la excepción. El coronavirus fue detectado en diciembre de 2019 (de ahí su nombre: CoVid-19), para el 23 de enero ya se había declarado la epidemia en Wuhan, un mes más tarde, en febrero, ya tuvimos el primer positivo en Canarias con un turista italiano, y en ese país la pandemia estaba ya clarísima. ¿Era necesario seguir esperando? Pues sí, porque el 8 de marzo estaban convocadas enormes manifestaciones para celebrar EL FEMINISMO y aquí estaban implicadas las mujeres del gobierno, así que hubo que aceptar nosecuantos partidos de fútbol y hasta un mitin de Vox. La OMS declaró oficialmente la pandemia el 11 de Marzo, cuando un mes antes ya había certeza absoluta. Y nuestro gobierno todavía espera unos diítas más, hasta el 15 de Marzo para decretar el confinamiento.

Por más prudente que uno quiera ser no puede evitar preguntarse, después de rebasar los 20.000 muertos, ¿Cuántos miles de muertos nos habríamos ahorrado si el gobierno no hubiera sido tan “feminista”?

EL DETERIORO DEL SISTEMA SANITARIO
A todos los gobiernos, nacional y autonómicos, se les llena la boca cuando dicen que tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Y esto fue verdad en la antigüedad, antes de la última crisis económica, porque cuando esta llegó todos, sin excepción, encontraron un sitio perfecto donde recortar gastos: la sanidad. Porque a la sanidad en nuestro país se la considera un “gasto”. Y como muestra un botón: El gobierno “socialista” de Susana Díaz recortó miles de millones en sanidad. No es mi intención buscar datos y llenar esto de cifras pero en algún sitio he leído que superó con creces los 8.000 millones. Y a esto hay que añadir que no se cubrían las bajas por enfermedad del personal sanitario, que los contratos a los nuevos eran temporales, sus sueldos de los más bajos de España y, en general, que en la Andalucía del PSOE se dedica menos dinero a sanidad, por cada 1000 habitantes, que en ninguna otra comunidad española. Y ahora llega el PP y Ciudadanos para “salvarnos”,  y se dedica a privatizar lo poco que queda de la sanidad pública.

Así que ¿los 20 000 muertos son un castigo divino por nuestros pecados, como la peste medieval, o hay culpables?  Esperemos, no obstante, a que esto amaine antes de liarla parda.

LA CONSIDERACIÓN DE PRODUCTOS ESTRATÉGICOS
   Acaba de enterarse nuestro gobierno que hay productos como las mascarillas, los respiradores, los desinfectantes, los test de análisis y muchos medicamentos que son PRODUCTOS ESTRATÉGICOS. Hasta hoy solo eran estratégicos los tanques, los cañones y las balas, aparte del petróleo y el acero. ¿Y por qué se permitió que fueran los chinos los que fabricaran mascarillas, en exclusiva? Pues porque de este modo nos ahorrábamos unos céntimos. Es una razón de mucho peso. Que nadie le eche la culpa al gobierno. En una sociedad de tontos de baba, estas cosas pasan. Pero que nadie se preocupe porque ya les hemos comprado unas maquinitas de hacer mascarillas a los chinos –de alta tecnología, eso si–  para alguna industria y para nuestro ejército. Confiemos que a alguien se le haya ocurrido comprar también a los chinos un repuesto de tornillos, por si se nos pierde alguno y no podemos echar a andar las maquinitas.

¡Qué vergüenza!

DOMINAR LA NATURALEZA. 
   Como nosotros ya conocíamos el ADN y por supuesto el ARN, y hasta somos capaces de cortarlo, añadirle o quitarle pedacitos y volverlos a pegar, nos creíamos los dioses de la creación. A partir de ahora nosotros ordenaremos la evolución de animales y plantas. ¡Toma ya! Y llega un bichito, que ni siquiera puede decirse que esté vivo del todo –es un parásito– y que no tiene otra cosa que una cadenita de ARN, que ha mutado por azar,  ¡y casi nos liquida!
Que esto podía pasar, y que puede volver a suceder en cualquier momento, lo sabe todo el mundo y desde hace muchos decenios. Que investigar procedimientos de salvaguarda contra los virus era esencial para la humanidad lo sabemos igualmente. Pero para nuestro ego era mucho más importante llegar a la Luna.

   Por desgracia, la investigación científica tiene el mismo talón de Aquiles que el arte: necesita de un mecenas. ¿Y qué cuadros pintan los artistas? Los que le piden sus mecenas. La investigación científica cuesta mucho, muchísimo dinero. Si no hay empresas poderosas que inviertan en investigación, si no hay estados que dediquen parte de su presupuesto a la investigación, no puede haber investigación.

   ¿Y qué investigan los científicos? Aquello que le piden los que dan el dinero. ¿Antes del coronavirus teníamos mucha preocupación por los virus? Ninguna. ¿Quién investigaba sobre ellos?, casi nadie.

   Es imprescindible que los estados y los organismos internacionales tomen el timón de la investigación y la dirijan a buenos puertos, pero antes hay que dotarla de recursos. Y para ello es necesario que nuestros políticos dejen de considerarla un “gasto” y la entiendan como una “inversión”, como una inversión a largo plazo.
Manuel Reyes